Borbones extranjeros: lo que dicen los árboles genealógicos
¿De dónde sale eso de que los Borbones son extranjeros? La respuesta no es un simple sí. Felipe V, el primer Borbón en el trono español, era biznieto de Felipe IV por línea directa y sobrino nieto de Carlos II. De sangre austriaca, iba servido.
El tratado que casi coloca a un bávaro en el trono
Con Carlos II sin descendencia, las potencias se repartieron la herencia antes de tiempo. El Primer Tratado de Partición, firmado en La Haya en 1698, adjudicaba a José Fernando de Baviera todos los reinos peninsulares —salvo Guipúzcoa—, Cerdeña, los Países Bajos Españoles y los territorios americanos. Francia se llevaba Guipúzcoa, Nápoles y Sicilia; Austria, el Milanesado.
El candidato “austriaco” era el menos español
Se suele contar como franceses contra austriacos. El análisis genealógico le da la vuelta: Felipe de Anjou descendía de Felipe IV a través de María Teresa, mientras el pretendiente “austriaco” tenía una conexión española más diluida. El tópico del rey extranjero se sostiene más por la etiqueta que por la sangre.
El francés en la corte y Bayona
Cosa distinta es que la familia mantuviera usos franceses: hablaban francés entre ellos hasta época reciente, y Bayona, con Napoleón de por medio, quedó grabada en el imaginario popular.
Que Felipe V fuese bisnieto de Felipe IV no le quita lo francés. Pero reducir la cuestión a “son extranjeros” es quedarse con el titular. Los árboles genealógicos de las casas reales europeas son un avispero del que ningún rey salió completamente “nacional”.