La ucronía de María Tudor: un imperio que nunca fue
Si María Tudor no hubiera muerto en 1558, Inglaterra sería hoy un país católico y probablemente parte del imperio español. Al menos, eso sostiene un análisis generado por inteligencia artificial que ha reavivado el debate histórico. El escenario, sin embargo, choca contra la realidad fiscal y militar del siglo XVI.
Según el modelo de la IA, la reina habría tenido tiempo para concebir un heredero con Felipe II, desplazando a Isabel I y consolidando el catolicismo en Inglaterra. Se habría formado un imperio colonial anglo-español bajo los Habsburgo, y la Reforma protestante se habría debilitado. Pero los críticos señalan que Felipe II ya gestionaba un imperio sobreendeudado y múltiples frentes de guerra. Un heredero inglés habría sido una carga, no una ventaja. Además, los Países Bajos se rebelaron por motivos fiscales y de autonomía local, no solo religiosos, y el apoyo inglés fue tardío e interesado.
La discusión deriva inevitablemente hacia la comparación de modelos coloniales. Mientras algunos defienden que España trató mejor a los nativos mediante las Leyes de Indias y permitió el mestizaje, otros recuerdan que la encomienda era un sistema de explotación forzosa, que las universidades americanas adoctrinaban y que los indígenas no tenían acceso real a ellas. Los debates de Valladolid (1550-1551) fueron un caso único de autocrítica imperial, pero no impidieron la opresión.
La pregunta no resuelta es si realmente un heredero católico habría cambiado el curso de la Reforma o si, como tantas ucronías, subestima la inercia de los procesos históricos.