Por qué los italoamericanos reivindican a Colón como héroe propio
¿Por qué un navegante que escribió toda su vida en castellano, que jamás dejó un texto en italiano y que murió convencido de haber llegado a Asia se ha convertido en el gran héroe fundacional de la comunidad italoamericana? Para los participantes en el debate, la respuesta tiene menos que ver con la historia que con la política identitaria de Estados Unidos. En 1492 no existía Italia como nación: el territorio estaba fragmentado en reinos y ciudades-estado en disputa, y su esfera de influencia no pasaba del Mediterráneo. Colón, además, no dejó ni una línea sobre su origen. Esa ambigüedad es, para ellos, lo que ha permitido que cada comunidad rellene el hueco a su gusto.
Qué se sabe realmente del origen de Colón
Para varios foreros, la única evidencia sólida de que Colón era genovés es su propia declaración, y sostienen que fue un personaje al que se atribuyen embustes y contradicciones a lo largo de toda su vida. Señalan que no hay un solo texto suyo o de su familia escrito en italiano y que no consta que hablase ese idioma ni siquiera con otros italianos. Frente a la versión genovesa, circulan hipótesis que lo sitúan como catalán, mallorquín, gallego —hay quien apunta a Pedro Madruga— o judeoconverso que ocultaba su condición fingiendo un origen extranjero para no levantar sospechas.
El problema de fondo, según estos foreros, es que un simple mercader no se casa con la hija del virrey de una isla atlántica ni obtiene audiencia real con una teoría rocambolesca. Para tocar la élite había que ser cortesano. De ahí que una parte del análisis sostenga que Colón era noble y que su historia oficial, con naufragios milagrosos y salvamentos imposibles, no se sostiene ni contextualizada en su época.
Mussolini y la fabricación del Colón genovés
La italianidad de Colón no fue un hallazgo histórico, fue una operación de Estado, según sostienen varios participantes. El régimen fascista promovió y financió la versión genovesa por razones nacionalistas, en un momento en que Italia buscaba héroes que justificaran su pretensión de potencia. Esa versión viajó a Estados Unidos y allí encontró terreno abonado.
Porque el verdadero motor de la reivindicación es otro, según este relato. La comunidad italoamericana necesitaba un héroe fundacional con el que plantar cara a la cultura dominante anglosajona. Colón, convenientemente italianizado, servía. Da igual que en el siglo XV Italia fuese un concepto geográfico. Da igual que el personaje escribiera en castellano con influencias portuguesas. El relato funcionó, y funciona.
El agravio comparativo con otras minorías
Hay quien lee esta obsesión como un síntoma de acomplejamiento frente a una cultura hegemónica en la que todos los mitos fundacionales son de estirpe anglosajona. A las minorías que no tienen un relato propio les queda hacerse valer como pueden, y reivindicar a Colón es la manera de decir «nosotros llegamos a América mucho antes que vosotros».
La paradoja, señalan otros, es que el propio Colón no habría llegado a ninguna parte sin las tripulaciones españolas, con los hermanos Niño y los Pinzón al frente, y sin el mejor cartógrafo de la época, Juan de la Cosa. Incluso el regreso fue posible gracias a los Pinzones, que rescataron al Almirante tras embarrancar la Santa María en el Caribe.
El papel de los mallorquines y la ruta atlántica
Antes de que Colón zarpara, los navegantes mallorquines ya habían abierto la ruta marítima regular hacia el Mar del Norte y las islas británicas a finales del siglo XIII, un hito comercial y tecnológico colosal para la época, según se afirma en el hilo. También protagonizaron las primeras expediciones documentadas a las Canarias en la década de 1340, no por el atún, sino por la captura de esclavos, la recolección de orchilla para teñir tejidos y el comercio de pieles. Los portugueses, por su parte, aprendieron cartografía de los mallorquines.
Ese contexto importa, según estos foreros, porque desmonta la idea de un genio solitario. El proyecto de Colón fue posible por una red de intereses comerciales que buscaban saltarse el bloqueo turco y las rutas controladas por piratas berberiscos. Bastaba con que circularan rumores para que la idea cuajara.
Por qué España también reivindica a Colón
Del lado español, la reivindicación tiene su propia lógica, según algunos participantes: restar peso a la hispanidad en el relato estadounidense no interesa a nadie. Y hay un detalle que suele olvidarse: buena parte de Italia fue territorio español durante siglos. Decir napolitano era, en cierto modo, decir español. Italia como país moderno no se fundó hasta 1861. Américo Vespucio, cuyo nombre bautizó el continente, era de esa misma órbita.
Los vínculos entre Italia y España son brutales, y reducirlos a un pique identitario es quedarse en la superficie, sostiene un forero. El problema es que la historia se escribe con intereses, y el interés estadounidense pasaba por tener un Colón italiano.
Al final, la pregunta no es de dónde era Colón, sino a quién le convenía que fuera de un sitio o de otro. Y ahí, la respuesta es tan clara que da un poco de vergüenza ajena.