Colón no escribía en italiano: el origen que nadie cierra
¿De dónde era Cristóbal Colón? La versión que se repite desde el siglo XIX señala a Génova. Y, sin embargo, según los defensores de la tesis gallega, el almirante no dejó un solo escrito en ligur y siempre aparece nombrado como «Colón» —ni Colom ni Colombo—. La reapertura del caso ha multiplicado las tesis: gallega, catalana, valenciana, portuguesa, cántabra y conversa de origen judío.
Ninguna cierra el expediente. Todas, además, se acusan de fabricar pruebas.
¿Por qué no cuadra del todo el origen genovés?
El argumento más socorrido contra Génova es lingüístico. Toda su obra conocida está en castellano, con giros que suenan más a costa atlántica que a un genovés de primera generación. A eso se suma que en los documentos oficiales castellanos aparece siempre como
«Colón» —así en las Capitulaciones de Santa Fe y en las Bulas Alejandrinas— y que el confesor de los Reyes Católicos, Lucio Marineo Sículo, le llamaba
«Pedro Colón», nombre que no encaja con ningún Cristoforo Colombo.
En contra pesa un dato incómodo para los rupturistas: por la Península había colonias genovesas repartidas de arriba abajo. Solo en Granada se contaban
25 casas de genoveses en 1575, y esa gente hablaba castellano como lengua materna. Que Colón dominara el idioma no lo convierte en gallego. Otra objeción apunta a los
77 documentos de la Raccolta Colombina que mencionan a la familia Colombo de Génova: aparecen transcritos y localizados, pero sin una sola fotografía del original.
Pedro Madruga, la tesis gallega que gana adeptos
La hipótesis con más ruido sostiene que Colón fue en realidad
Pedro Álvarez de Sotomayor, Pedro Madruga, conde de Camiña, bastardo legitimado de la casa de Sotomayor y con estrechos vínculos con Portugal. Los indicios que se citan son de todo tipo: nombres geográficos gallegos trasplantados al Nuevo Mundo —Isla Santiago, río Miño, río Xallas, punta Muros—, la construcción de la Santa María en un astillero a menos de medio kilómetro del hogar de Madruga y la devoción a la
Virgen de la O, patrona de los marineros de Pontevedra.
El problema es que Madruga habría muerto en
1486, con un juicio que lo dio por fallecido y la familia entera presente. Sus defensores replican con documentos reales que lo situarían vivo mucho después, como una cédula fechada en Salamanca el
15 de enero de 1506 sobre el conde de Camiña.
La pista conversa: secretismo y un ADN sin publicar
Otra corriente lo sitúa como judío converso que ocultó su origen. El estudio genético difundido apunta a un mapa de ancestros en el entorno de la
Corona de Aragón, con Córcega y Sicilia en el radio, y con un perfil compatible con ascendencia sefardí. El matiz técnico, señalan, no es menor: la comunidad judía llevaba siglos mezclándose con la población local.
El escollo es que ese trabajo no se ha publicado. Y contra la necesidad de esconderse se citan conversos ilustres que hicieron carrera a la vista de todos:
Luis de Santángel, que al final puso el dinero de la expedición, o el obispo Alonso de Cartagena. Nadie les estuvo persiguiendo por su pasado.
El mayorazgo de 1498, el pleito de 1577 y un testamento perdido
Buena parte del caso se libra en el papeleo. El documento de
1498 donde Colón dice ser nacido en Génova se da por falso o manipulado dentro del larguísimo pleito por el mayorazgo y el ducado de Veragua, que se extendió entre
1577 y 1608. El testamento de 1506 sostiene que el mayorazgo se creó en 1502, y ese documento desapareció. Para los críticos, la prueba reina del origen italiano es, cuando menos, dudosa.
Su propio hijo Hernando decía que, aunque su padre afirmaba ser italiano, no lo era, y que había mentido a propósito. Eso, en boca de la familia, no ayuda.
Catalanes, valencianos y cántabros: la teoría de la semana
Al margen quedan las variantes regionales: el origen catalán que se despacha con sorna, el valenciano de Énova y una propuesta cántabra que arranca del testamento de su hijo Hernando. Ninguna aporta de momento documentación que aguante el escrutinio. Y todas conviven con un detalle llamativo: Colón cayó en el olvido durante tres generaciones hasta que Lope de Vega lo reivindicó en
El Nuevo Mundo, en
1599.
Que el hombre que abrió el mapa del mundo siga sin partida de nacimiento tiene su gracia. La prueba definitiva sería un ADN comparado y publicado. Está en un cajón. Como el testamento de 1502.