Asturias, ¿cuna de España o caso aparte?
Que los asturianos se sientan españoles no es una obviedad para quien repasa su historia, su genética o su lengua. La región comparte marcadores con gallegos y portugueses, posee un idioma propio en plena recuperación y sin embargo su integración en el proyecto español se ha dado sin grandes conflictos. La clave reside en el relato de la Reconquista, un relato que los asturianos llevan siglos escuchando.
El relato de la Reconquista como pegamento
El argumento central de la españolidad asturiana es histórico: el Reino de Asturias habría dado inicio a la resistencia cristiana tras la invasión musulmana, y de él nacerían León, Castilla y la futura España. Esa tesis presenta a la región como la raíz del proyecto español, no como una pieza más del mapa. Frente a ella se alza el escepticismo: Asturias no creó España, fue Castilla, y el reino asturiano apenas duró años.
Genética y lengua: la singularidad incómoda
La singularidad asturiana tiene base material: la genética la acerca a Portugal y Galicia, y el asturiano se está recuperando como lengua propia. Los independentistas de otras regiones han construido su relato sobre esas mismas bases, pero aquí no ha arraigado. La identidad española convive con una identidad cultural diferenciada, y nadie parece ver contradicción.
Quizá la respuesta esté en que la sobrecarga simbólica de Covadonga ha funcionado mejor que cualquier otro relato identitario. O quizá en que la genética, como siempre, explica menos que la historia que a una región le enseñan desde la escuela. La cuestión sigue abierta, y la próxima vez que un asturiano diga que es español, conviene preguntarle qué significa exactamente.