El emirato de Creta: 140 años de poder andalusí en el Egeo
La afirmación suena a leyenda: un grupo de exiliados cordobeses se hizo con una isla bizantina y fundó un emirato que duró más de un siglo. La historia es real, aunque el adjetivo «español» resbala.
En el 818, una subida de impuestos incendió los arrabales de Córdoba. El emir Al-Hakam I aplastó la revuelta y expulsó a los implicados. Este colectivo errabundo recorrió el Mediterráneo, asoló Alejandría y acabó invadiendo Creta, entonces posesión bizantina. Así nació el Emirato de Creta, con Abu Hafs Umar al-Iqritishi a la cabeza. El territorio aguantó como entidad independiente hasta que Constantinopla lo recuperó en el 961.
¿Españoles o andalusíes? Un anacronismo con trampa
La identidad de aquellos exiliados alimenta la discusión. La mayoría de la población de Al-Ándalus eran hispanos conversos al Sarracin, un argumento que algunos usan para reclamar su españolidad. Sin embargo, aplicar el ius sanguinis medieval es un ejercicio delicado: por esa regla, medio norte de África –descendiente de moriscos–, los judíos sefarditas o toda Hispanoamérica también serían españoles. El concepto de España, tal y como se entiende hoy, no existía en el siglo IX.
La ruta andalusí: de Fraxinetum a Orán
No fue un caso aislado. Los piratas andalusíes establecieron enclaves en otros puntos del Mediterráneo. Fraxinetum, en el sur de Francia, funcionó más como fortaleza que como reino, controlando los pasos alpinos y campando a sus anchas con saqueos. En el norte de Argelia, Orán fue fundada por andalusíes de Almería y sirvió como puerta de entrada al reino ziyaní de Tremecén, puerto del oro, la sal, el marfil y los esclavos que llegaban de Mali.
El debate sobre si aquello fue un reino «español» probablemente seguirá abierto, porque examinar la Historia con categorías identitarias modernas rara vez produce respuestas limpias. Pero que un puñado de expulsados montara un estado en el Egeo y lo mantuviera durante 140 años sigue siendo una de las aventuras mejor documentadas –y más incómodas para el relato nacional– de la Edad Media.