Vértigo, la más citada: aparece en seis listas
Pedir a alguien sus cinco películas favoritas parece un ejercicio inofensivo. En la práctica funciona como un plebiscito. Decenas de listas después, el resultado no es un caos de gustos irrepetibles, sino un canon compacto que se repite con una disciplina casi sospechosa.
Vértigo, de Hitchcock, aparece en seis de ellas.
El Padrino II, en cuatro. Y cuatro títulos —
2001: Una odisea del espacio,
Mulholland Drive,
Blade Runner y
La Naranja Mecánica— empatan a tres. La diversidad existe, pero vive en los márgenes.
Qué películas se repiten más en las listas
El patrón es tan nítido que admite casi cualquier corte. Hitchcock entra por la vía de Vértigo; Kubrick, por dos puertas distintas —2001 y La Naranja Mecánica—; Lynch, por Mulholland Drive. También hay hueco para el western de John Ford y para el cine italiano, con
El ladrón de bicicletas y
Cinema Paradiso entre los títulos repetidos.
El pulso entre el canon de autor y el cine palomitero
A la vuelta del canon aparece la resistencia. Predator, La jungla de cristal, la trilogía de Star Wars, Regreso al futuro, Cazafantasmas, Mad Max: Fury Road y una lista con las cinco entregas de A todo gas. Lo que se discute, más que títulos, es qué cuenta como gusto legítimo.
Un participante responde con una parodia: enumera los requisitos que, según él, debería cumplir cada hueco —título de dos o tres palabras, nota alta en IMDb, aplauso mayoritario y, a ser posible, corbatas y blanco y negro—. Se trata de una parodia del canon. Según el relato de otro participante, hubo incluso un episodio de sabotaje: alguien borraba mensajes de madrugada, más de cien, y actuaba justo cuando el recuento se acercaba a una cifra redonda.
Blanco y negro, cine mudo y clásicos rescatados
El cine anterior al sonido no es una reliquia inaccesible.
El maquinista de la general,
La quimera del oro,
Tiempos modernos,
El hombre mosca y
Metropolis caben en una sola lista. Otra recurre a
Furia (1936),
Soy un fugitivo (1932) y
El salario del miedo (1955). Ahí está la curiosidad del ejercicio: una película de 1932 localizada tras años de búsqueda infructuosa y encontrada, según el propio relato, con ayuda de la inteligencia artificial. El consejo de uno de los participantes para entrar en ese cine es sencillo: mirar quién dirigió esas películas antiguas que sí gustaron y tirar de filmografía.
Los directores que sostienen el canon
Un participante enumera los nombres propios que, a su juicio, dan forma a estas listas: Hitchcock, John Ford, Akira Kurosawa, Fritz Lang, Raoul Walsh y Billy Wilder. En el hilo se reivindica también a Berlanga como autor que debería conocerse más, con
Plácido entre las favoritas de más de un forero. Wilder aparece con
El apartamento, y otro mensaje cita la comedia que aquí se estrenó como «Teléfono Rojo, volamos hacia Moscú».
El debate de fondo nunca se cierra: cinco huecos son muchos para unos y pocos para otros. Si la misma pregunta se repitiera dentro de seis meses, ¿seguiría ganando Vértigo? Y si gana siempre, ¿es un canon compartido o una convención heredada que nadie se atreve a romper?