Kubrick, Lynch y Ford: el canon que se repite en las listas de cinco películas
Nadie que se siente a escribir sus cinco películas favoritas termina con cinco. La lista se deshace mientras se teclea: entra la que se vio a los veinte, sale la que se defendía ayer. En una convocatoria abierta en un foro de cine, el resultado es un retrato bastante honesto del canon cinéfilo: mucho Kubrick, mucho Lynch, algo de John Ford y un silencio casi absoluto sobre las directoras.
Qué directores se repiten más en las listas de películas favoritas
Stanley Kubrick es el nombre que más aparece. 2001, Barry Lyndon, La naranja mecánica, El resplandor y La chaqueta metálica se reparten entre las propuestas, a menudo varias del mismo realizador en una sola lista. David Lynch firma el otro gran bloque: Mulholland Drive figura en tres selecciones distintas, empatada en lo más alto con Vértigo, de Hitchcock. Por detrás, John Ford, Akira Kurosawa y Fritz Lang aparecen citados como bloques enteros de obra, casi sin títulos concretos.
El patrón se repite: quien hace la lista no elige películas, elige autores. Las cinco casillas funcionan como declaración de identidad tanto como como afición.
¿Por qué nadie mantiene la misma lista una hora después?
Porque la pregunta está mal planteada: una lista de favoritas no es un ranking estable, es una fotografía del día. En el recuento hay quien publica un orden y un rato después lo corrige, cambia un título por otro y avisa de que mañana diría cosas distintas. Hay quien cambia una elección previa por Scarface tras recordar una escena concreta.
La razón es mecánica: cinco huecos obligan a descartar. Y descartar duele. De ahí el vaivén permanente entre la película que uno defiende y la que uno recuerda.
El blanco y negro como campo de batalla
Una parte del recuento reivindica el cine anterior a 1980 en blanco y negro —western, cine negro, melodrama— y sostiene que el mejor camino para descubrirlo es rastrear quién dirigió esa película antigua que a uno le gustó. Enfrente, otra corriente defiende el color sin complejos y coloca títulos de los noventa y los dos mil en lo más alto.
El choque no es técnico, es de época. Hay listas que juntan la Trilogía de El Señor de los Anillos con Braveheart y Gladiator, y listas que arrancan en Adiós a Matiora y acaban en Tarkovski. Apenas comparten un solo título. Ahí, el detalle de qué título concreto se cae de cada lista es lo que separa a un aficionado de un cinéfilo declarado.
Cinco huecos y ninguna directora
El propio recuento lo señala con sorna: entre todas las listas publicadas no aparece ni una mujer detrás de la cámara. No es el sesgo de una respuesta concreta, es el retrato de un canon transmitido sin corregirse. Casi todos los nombres son directores varones, estadounidenses o europeos.
Con estos mimbres, cualquier lista de cinco favoritas habla más de quien la escribe que del cine que dice admirar. ¿Es un canon compartido o es solo la memoria de lo que a cada uno le pusieron delante?