El hilo se parte entre el 'mártir' y la burla a Maricarmen
Maricarmen sigue ingresada y el foro ha dejado de hablar del desahucio para hablar de lo que pasaría si no sale del hospital. En pocas horas el hilo se llena de mensajes que calculan a quién le conviene que empeore, de avisos sobre el coste político de un fallecimiento y de burlas. Por debajo vuelve la pelea de siempre: quién debería pagar el techo de una pensionista que vive sola.
Qué se ha sabido en este tramo
Nada nuevo sobre el hospital. Nada nuevo sobre el desahucio. Nadie pega aquí un enlace, un tuit ni un vídeo. Lo que hay son cifras sueltas dentro de los propios mensajes. Un forero describe la pensión como «aceptable» y la cifra en
1.450 euros, un número distinto al que se venía manejando. Otro suelta que la mujer tiene
84 años. Y alguien recupera la horquilla de
140-150 escaños para 2027, ahora atada a un condicional: que fallezca ese mismo día.
Eso es todo lo que entra como dato. No hay parte médico, no hay confirmación de nada, no hay fuente. El resto son opiniones cruzadas sobre una mujer a la que nadie del hilo ha visto.
Dónde está la bronca
El hilo se parte en tres, y luego en cuatro. El primer bloque lee el ingreso como un movimiento político. Un participante lo dice sin rodeos: «Os podéis pitorrear, pero lo que menos le conviene a vuestro rentismo ahora es un mártir». La idea es que una muerte en estas circunstancias vale más que cualquier manifestación para frenar el desalojo.
Otro da por hecho que hay gente en el Gobierno pensando en esto a tiempo completo y que el episodio viene modelado. De fondo, el reproche de que todo se cuelga en Madrid y, por tanto, en el Gobierno autonómico.
El segundo bloque le da la vuelta.
Sostienen que el problema no es el casero ni la administración, sino las decisiones de la propia mujer. Un mensaje lo cierra así: «La responsabilidad de esta situación es exclusivamente suya y de nadie más». Se apoya en que cobra una pensión que otro forero califica de aceptable y en que, con ese dinero, podía haber buscado otra salida hace años. Un tercero va más allá y especula con que a lo mejor tiene otros pisos alquilados y vivía en ese por chollo. De eso no hay ni una prueba en el hilo.
El tercer bloque defiende a la mujer. Aquí el argumento es de fondo: «El tema principal es si un fondo buitre, o una inmobiliaria como en este caso, pueden echar a la calle a una persona vulnerable del inmueble en el que vive». Quien escribe esto añade que la anciana no era una okupa y que lo que habría que cambiar es la ley para que estas situaciones no se repitan. Y hay quien reparte culpas hacia otro lado: un mensaje señala al sindicato de inquilinos por haberle comido el tarro para que rechazara una residencia y así fabricar una mártir.
Por debajo, un cuarto grupo se ríe de todo. Son los mensajes que juegan con la idea de que no salga del hospital y con quién la estaría cuidando.
Se insinúan cosas que nadie respalda con nada. Hay también quien pregunta para qué sirve que la noche de otro la pague el de al lado, y quien directamente dice que está harto del tema y que quien se preocupe tanto se la lleve a su casa. Otro mensaje resume la bronca de fondo en una frase: «es lo mal que está el tema vivienda en este país».
La experiencia del casero
Uno de los mensajes más largos no habla de política, sino de dinero propio. Un forero cuenta que en su familia pasaron por la situación del propietario de este caso. «Vengo de padecer una situacion parecida al casero de esta señora en mi familia. Y jode mucho que te toque hacer el papel que tendria que hacer el estado», escribe. Explica que su inquilino subarrendaba habitaciones, ganaba con el piso y con la diferencia se compró otro, mientras ellos pagaban derramas y gastos de un inmueble de más de 40 años. Cuando por fin lo echaron, dice, destrozó el piso.
Su conclusión es que quien debe responder por una situación así es el Estado y no un particular.Qué cambia respecto a antes
Que el asunto ha dejado de ser un desahucio. La conversación se ha corrido al cuerpo de Maricarmen: se especula con su muerte, con el efecto que tendría y con el calendario electoral. Nadie actualiza en qué punto está el desalojo. Nadie trae un documento. Entra un asunto nuevo, el papel del Estado frente al del propietario, y aparece un bloque que hasta ahora no se había oído: el que cree que la mujer se ha buscado su situación. Los que la defendían ahora discuten con ellos, y con los que se ríen. El estado del desalojo sigue sin aclararse en el hilo.