En las máquinas de vapor la potencia viene determinada no por el tamaño sino por la presión, o el timbre, y la cantidad de vapor que pueda entrar en los cilindros de expansión.
Hay varias hipótesis para justificar ese ancho diferente en España, y de resultas en Portugal, pero una de las más interesantes es la suposición que cuando se decidió ese tipo de ancho los "hinjenieros" españoles pensaban lo que usted ha puesto, a mayor tamaño, mayor caldera y mayor potencia cuando no es así.
S2.
P.D.: Edito y le dejo un enlace muy sencillo y muy interesante que habla de estas cuestiones:
En la página 3.
No sé si acabo de entender a qué te refieres. Veamos...
(imagen visible para usuarios registrados)
Para poder dar presión de vapor necesitas vaporizar agua :

: lo más rápidamente posible. Para ello necesitas una gran superficie de contacto (2) con los gases calientes procedentes del hogar (1). Una vez producido el trabajo se descarga el vapor por la caja de humos (3)
Los
hinjinieros ejpañoles como tú dices
😀 sabían (y confío en que continuan sabiendo) que un mayor ancho de via permitiría montar una caldera de mayor diámetro que, lógicametne, ofrecía una mayor superfície de contacto con el resultado de mayor producción de vapor (y mayor consumo de carbón por supuesto). Cilindros de alta presión no montaban todas las máquinas y desconozco si era una tecnología extendida a medidados del siglo XIX
Aquí puede consultarse un interesante artículo aparecido en la Revista de Obras Públicas en 1854 defendiendo el ancho de via ibérico:
del que transcribo, parcialmente, la segunda ventaja descrita: Mayor potencia de vaporización en la caldera.
Por tanto de suposición nada: el cuerpo de ingenieros quería, entre otras cosas, máquinas más potentes para un país cuya orografía es complicada, cosa que en absoluto me parece absurda aunque a ojos de un francés lo fuera. Lo que está por ver es si la decisión política de apostar por el ancho ibérico fue acertada o no: hoy nos parece obvio que fue un error porque estamos sufriendo las consecuencias, pero estas cosas hay que valorarlas en su contexto. Si os leeis con atención el documento vereis que hay mucha más política que técnica en él.
Yo no creo en esa leyenda zaina del catetismo técnico de los españoles. En general, más bien somos víctima de malas decisiones políticas que no de malas decisiones técnicas.