Forata vierte al Magro y el Poyo nace en otra cuenca: no hay trasvase
¿Puede el agua que sale de la presa de Forata aparecer en el barranco del Poyo? No. Y no hace falta un modelo hidráulico para comprobarlo: basta abrir un mapa. Forata está sobre el
río Magro, que baja al Júcar y al mar por Cullera. El barranco del Poyo corre por otra red, la que desemboca en l'Horta Sud entre Aldaia, Catarroja y Quart de Poblet. Los embalses del Turia vierten al Turia. Tres sistemas que no se comunican por mucho que coincidieran en el tiempo. La confusión se instaló desde el primer día —artículos que entremezclaban datos de Forata y del Poyo como si fueran el mismo cauce— y acabó pariendo la teoría más imaginativa de la riada del 29 de octubre: que todas las presas de España vertieron a la vez, en el mismo barranco.
Entrelazamiento cuántico acuático, lo llaman.
Por qué el agua de Forata no puede llegar al barranco del Poyo
El argumento es topográfico y no admite interpretación. Forata libera al Magro, y el canal de alivio y regadío asociado va encauzado en hormigón: no empalma con barrancos ni ramblas. El Poyo pertenece a otra red. Entre ambos media, además, el Turia. Hay quien sostiene que un episodio simultáneo de vertidos podría conectar cauces por desbordamiento en las zonas llanas de confluencia; la aritmética no cierra, porque para eso el agua tendría que remontar pendiente. Es el error que ya se vio en el caso de Buseo: su aliviadero está en un lateral, con dos bocas de desagüe, y cuando la presa se vio superada el agua saltó
hoz abajo. Nunca hacia arriba.
Qué pasó en Forata: 900 m³/s y aviso a las 19:30
La cronología oficial de Forata es otra cosa y conviene separarla del ruido. El embalse entró en escenario 2 a las 18:00 y a las 19:30 la
Confederación Hidrográfica del Júcar comunicó verbalmente en la reunión con Emergencias que se pasaba al escenario 3. En ese momento vertía ya
900,046 m³/s, con previsión de alcanzar los 1.500 m³/s en el Magro. Esa agua anegó el área de Cullera y tramos del propio Magro, que también dejó daños y víctimas. Lo discutible ahí es el protocolo y la antelación del aviso, no el destino del caudal. Que alguien con prisa mezcle las dos cuencas no convierte el Magro en el Poyo.
Buseo, la presa que se llevó su propia corona por delante
En Buseo el problema fue interno. El aliviadero lateral y las dos bocas de desagüe no bastaron: la presa se sobrepasó, la corona cedió y el agua salió por el barranco de la Hoz. La altimetría lo explica sin literatura. La corona está a
460 metros; el barranco de la Hoz nace hacia los 850 metros, en La Lobera y el collado de la Vallera, y desciende hasta tributar en el embalse. Como casi todos los barrancos del planeta, va cuesta abajo. A esto se suma un antecedente incómodo: la presa ya había dado problemas años antes y la reparación se dio por hecha sin que nadie haya enseñado todavía el expediente completo.
¿Por qué el Poyo se comportó como un tsunami?
La hipótesis que más peso tiene no necesita presas: obstrucción. El Poyo atraviesa un corredor muy urbanizado y con puentes de columnas que actúan de tapón. Cuando el cauce se atasca, el agua embalsa y, al reventar el tapón, baja una ola. Es el patrón de Biescas. La cuenca además recibió lluvias extremas, y hay quien recuerda que
Utiel-Requena no pasa de 150-200 mm: la diferencia entre un episodio y otro es abismal. Sobre ese cauce se ha construido durante décadas, y no es nuevo: en 1957 el Poyo ya se desbordó junto al Turia y en el cruce de la actual A-3 con el barranco las primeras lluvias se llevaron un coche con cuatro ocupantes; dos cadáveres aparecieron y los otros dos nunca se encontraron.
Las obras que llevan quince años sin hacerse
El otro hilo del asunto es presupuestario. Existen planes de prevención del Poyo que contemplan derivar caudales al cauce del Turia, que en algunos puntos corre a escasos metros. No se ha ejecutado nada en más de quince años. Se habla de
150 millones denegados por falta de presupuesto en un organismo que se dejó 42 millones en publicidad. Y una comparación que sobrevuela toda la discusión: en el desastre de Tous cayeron 2.000 Hm³ en su cuenca para un embalse de unos 300 Hm³ de capacidad. Con esos volúmenes, ninguna infraestructura pequeña salva nada por sí sola.
Al final, la pregunta del mapa tiene respuesta y la tiene desde el principio. Lo que no tiene respuesta es por qué después de 1957 nadie movió una piedra en el Poyo. Ahí, efectivamente, sigue habiendo misterio cuántico.