Del delfín hinchado al pozo de toallitas: el hilo se desmadra
El hilo de los peores olores ha dejado de ser una lista de neveras olvidadas. En
40 mensajes entre el 4 y el 5 de octubre, los foreros han pasado de la patata podrida al delfín en descomposición en la playa, de ahí al pozo de toallitas de una finca y de ahí a la carne humana quemada en Egipto. La escala ya tiene notas: un huevo podrido es un
5,5 o 6; un cadáver fermentado, un
9 o 9,5.
Qué se ha sabido
Un participante cuenta que en la crisis de las vacas locas se llevaban los animales a una incineradora en Galicia, a una balsa donde se tiraban cientos de vacas en descomposición, y que se cogían con una pala y una pinza para meterlas enteras en una picadora. Otro relata un delfín muerto en la playa, hinchado, con los jugos saliendo por los orificios y las gaviotas ya habían sacado los ojos y parte de la lengua. Otro describe un pozo séptico de su finca atascado por toallitas: sacó
30 o 40 kg y aún quedaban más. Un forero cuenta que trabajó en Egipto y vio a un grupo manipular un cuadro eléctrico de alta tensión sin protecciones; hubo un chispazo y uno quedó pegado a los cables echando humo. Otro menciona el olor de una bandera del Real Madrid que le provocó un vómito instantáneo. Y otro relata una visita al dentista en la que la auxiliar no se cambió el guante entre pacientes.
Dónde está la bronca
La discusión se parte en dos frentes. Uno es la jerarquía de olores: un participante sostiene que un huevo podrido está en un
5,5 o 6 frente a un cadáver fermentado, que sería un
9 o 9,5, y añade que desconoce si hay algo más allá. Otro responde que el olor de un animal muerto depende de cómo haya muerto y de su tamaño: si está abierto o atropellado, los gases y líquidos fluyen y se disipan; no es lo mismo que la carne podrida de pollo o ternera, que está desangrada y limpia de vísceras. La otra bronca es de encuadre: un forero pide contexto a una aportación y otro responde que eso cierra el hilo. Hay quien compara el olor de una residencia de mayores con el de un geriátrico y quien apunta que las medicinas alteran la microbiota. Un participante sentencia que el peor es el de la carrera de San Jerónimo, y apostilla que en África hay olores. Otro responde que el peor puede estar en la puerta de Sol.
Qué cambia respecto a antes
Hasta ahora el catálogo era doméstico: patata, pollo, arroz, cerdo. En este tramo entran los animales grandes en descomposición, los pozos de aguas fecales, la carne humana quemada y los olores de consulta. También aparece una escala numérica, algo que antes no había. Y entra una anécdota de venganza vecinal: un forero cuenta que de adolescentes trituraron medio kilo de sardinas frescas en medio litro de leche y lo vertieron en la tapicería de un coche. El sol hizo el resto. El dueño tuvo las ventanillas bajadas todo el verano.
La escala de olores que se está imponiendo
Un participante propone una escala informal: huevo podrido,
5,5 o 6; cadáver fermentado,
9 o 9,5. Por encima de eso, dice, desconoce si hay algo. Otro responde que el olor de un animal muerto no es comparable al de la carne podrida de supermercado porque la carne comprada está desangrada y sin vísceras. La discusión sigue sin cerrarse.