Sánchez medita el adelanto mientras vacía su agenda
¿Por qué iba a adelantar las elecciones un presidente al que nadie puede obligar a hacerlo? La pregunta lleva toda la jornada circulando por los digitales y ha dejado de sonar a rumor de pasillo:
el entorno más cercano de Pedro Sánchez debate convocar elecciones generales antes de Navidad. No es interpretación, es información, sostienen desde ese círculo. Varios ministros lo empujan en público: «al 99%», dicen, la decisión debe ser el adelanto.
Qué ha cambiado para que se hable de elecciones anticipadas
Sánchez ha suspendido una entrevista que tenía por la tarde y ha vaciado su agenda. Ese gesto vale por tres ruedas de prensa. El cálculo que circula en los foros es de agenda: unos días de movilización callejera desplazarían el foco de los asuntos incómodos y devolverían al presidente al único papel donde se siente cómodo, el de candidato.
Es lo que se lleva hablando en los mentideros desde primera hora.
La acampada, además, no sería infinita.
Aguantaría hasta finales de noviembre sin problema, lo justo para que el adelanto tenga coartada y relato. Después, cada día extra en el poder se convierte en una victoria en sí misma: no hay mecanismo legal que obligue a convocar, así que el calendario lo decide quien ocupa el sillón.
El decreto de vivienda se vota el viernes y los sindicatos se plantean huelga
El propio Sánchez ha apelado a los grupos parlamentarios con una disyuntiva ya clásica: «Este viernes los grupos parlamentarios tendrán que elegir a quién protegen, a las personas que viven en las casas o a quienes hacen una fortuna con ellas». Hay quien da por hecho que la votación llegará con rechazo suficiente, lo que dejaría servido el argumento de que hace falta otra mayoría para cumplir la misión. Los sindicatos, mientras, se plantean una huelga general o una gran movilización si la derecha tumba los decretos.
El ingrediente movilizador tiene nombre propio en el relato que circula:
Maricarmen y su vivienda, exhibida como símbolo, aunque, según esa versión, en ocho años no se haya movido nada para resolver su caso. La paradoja se comenta sola.
El frente judicial que el adelanto no borraría
Hay otro calendario en marcha. La UCO se ha desplazado a Badajoz, según una información periodística, para tomar declaración al clan al que,
presuntamente, se le habría propuesto actuar contra la jueza de una causa conocida. Son diligencias en curso y nada está declarado probado. A eso se suma el contenido del teléfono del presidente: un analista aseguró en un programa de televisión que en unas tres semanas se hará público, con el escepticismo de quien ya ha visto este anuncio otras veces y cree que no pasará nada.
La secuencia se repite: primero el rumor, después el globo, luego el fin de semana en que se decide. Si el viernes nadie convence a nadie, siempre queda anunciar que la decisión se tomará unos días más tarde.
Deja vu.
Nada nuevo bajo el sol: en 2027 ya se le ocurrirá algo.