Las portavoces inquilinas y su currículum de colegio internacional
¿Qué tienen en común la princesa Leonor y las caras visibles del movimiento inquilino en Madrid y Barcelona? Sobre el papel, nada. En los currículums que estos días circulan por redes, un nombre: United World College (UWC), la red de colegios internacionales con un campus en Gales por el que también pasó la heredera. Esa coincidencia, atribuida en las publicaciones que circulan y no confirmada, ha bastado para reabrir la polémica sobre el perfil social de quienes ponen voz al
sindicato de inquilinos y su discurso de la precariedad.
El currículum que no encaja con el relato
Valeria Racu, portavoz del Sindicato de Inquilinas, defendió en el programa #MalasLenguas que
«no hay derecho a especular» y que ese límite está recogido en la Constitución. Consigna sindical, en principio. Lo llamativo aparece al mirar su trayectoria: según las informaciones difundidas, estudió en la SOAS de la Universidad de Londres y fue copresidenta de Welfare & Campaigns del sindicato de estudiantes, con un puesto a tiempo completo y una retribución de
29.657 libras al año por 35 horas semanales. En Barcelona, Carme Arcarazo, portavoz del Sindicat de Llogateres y presentada como la nueva Ada Colau, habría estudiado en Ámsterdam y sería hija de un directivo de Mediapro, siempre según los datos que circulan. Ninguna de esas afirmaciones ha sido confirmada de forma independiente.
De la crítica al alquiler a la teoría sin pruebas
Ahí el análisis se rompe. Una parte del cruce de mensajes deriva hacia teorías sobre financiación extranjera —Soros, supuestas escuelas de cuadros, academias de formación— que no cuentan con ninguna prueba publicada y que se sostienen solo en la sospecha. Otra corriente responde lo contrario: que el origen acomodado de una portavoz no invalida el problema, solo desmonta la bandera de la precariedad. Y una tercera pone el foco en las medidas: endurecer los certificados energéticos para alquilar, se argumenta, reduce la oferta de vivienda y acaba golpeando a quien dice defender.
Envuelto en todo eso aparece también el nombre de Ada Colau y un supuesto paso por la Agencia de Cooperación y Desarrollo, mencionado sin pruebas en el hilo, otro de los detalles que se repiten para subrayar la distancia entre el discurso y la biografía. El cálculo completo de retribuciones y trayectorias, partida a partida, da para un cuadro que aquí solo cabe resumir.
Al final, la pregunta incómoda no es quién paga el megáfono. Es por qué el alquiler sube igual con portavoz de élite y con portavoz de barrio.