España fue el único país que votó en contra del Reglamento europeo de Retornos, aprobado por mayoría cualificada con 23 votos a favor y la abstención de Bélgica. El 'no' llega mientras Ceuta tiene más de 10.000 inmigrantes en las calles.
El Consejo de Justicia y Asuntos de Interior de la Unión Europea aprobó el Reglamento europeo de Retornos por mayoría cualificada. El texto establece un sistema común para acelerar y hacer más efectivos los procedimientos de devolución de inmigrantes, y completa el Pacto sobre Migración y Asilo, que facilita las expulsiones. España fue el único país que votó contra el pacto europeo de retornos de inmigrantes: de los 25 países que participaron, 23 lo apoyaron, Bélgica se abstuvo y España se quedó sola.
El único no entre 25 países
El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, fue el representante español en esa reunión, la misma en la que se sientan sus homólogos de los 27 Estados miembros. La votación se resolvió por mayoría cualificada, de modo que el 'no' español no bloqueó la norma, pero sí dejó al Gobierno en una posición aislada dentro del Consejo.
La vicesecretaria y eurodiputada del PP Alma Ezcurra calificó ese voto de «excepción vergonzosa». Es una valoración política, no un dato del expediente, y conviene leerla como tal.
Ceuta, con más de 10.000 inmigrantes en las calles
En Ceuta siguen más de 10.000 inmigrantes en la vía pública. El reglamento que España rechazó es, precisamente, el instrumento pensado para agilizar devoluciones y acortar plazos, lo que podría facilitar el regreso a Marruecos de parte de esas personas. La paradoja es difícil de esquivar: el mecanismo europeo que la situación de la ciudad autónoma parecía reclamar es el que el Gobierno votó en contra.
El Pacto sobre Migración y Asilo se alcanzó el 20 de diciembre de 2023, cuando España ocupaba la presidencia de turno del Consejo de la Unión Europea. El país que pilotó la recta final de aquel acuerdo vota ahora contra uno de sus reglamentos de desarrollo.
Un desmarque que viene de lejos
Los socialistas ya se habían desmarcado de una resolución del Parlamento Europeo que califica de «guerra híbrida» lo ocurrido, ratifica la españolidad de Ceuta y Melilla y señala a Marruecos. En el Congreso, el PSOE votó en contra de una proposición no de ley que pedía activar un plan urgente para aplicar el Pacto Europeo de Migración y Asilo. El miércoles anterior se desmarcó de la reforma de la Ley de Extranjería aprobada en el Senado sobre devoluciones en caliente en la frontera marítima, una propuesta del PP que salió adelante con Vox y UPN y que respondía al agujero jurídico detectado por el Tribunal Supremo en su sentencia sobre los saltos a nado.
Hasta 22 países firmaron una carta señalando al Gobierno de Pedro Sánchez tras el «asalto», según la información publicada por Libertad Digital. Entre las autoridades europeas hay preocupación por la tardanza en pedir ayuda a Frontex o Europol, por los retrasos en tramitar la ayuda económica europea y por la negativa a que comisarios europeos visiten Ceuta.