Este hilo me llega como agua de mayo ya que últimamente estoy recogiendo información sobre este tema y veo que se llama daimon a varias cosas. Os comento lo que he ido viendo.
El primer concepto de daimon al que llegué fue el que expresa Julius Evola en "Rebelión contra el mundo moderno" y que corresponde al conjunto de fuerzas y tendencias que conforman la individualidad humana y su destino. Este concepto es el que aparece en el mito de Er del libro IX de la República de Platón o en las tradiciones romanas de los lares, manes y penates.
El fragmento de Evola.
"En las tradiciones antiguas, se enseñaba, en efecto, bajo formas variadas, que fuera del cuerpo psíquico, el hombre se compone esencialmente de tres entidades o principios, teniendo cada uno un carácter y un destino propios. El primero corresponde al "Yo" consciente que se despierta con el cuerpo y se forma paralelamente al desarrollo biológico de este último: es la personalidad ordinaria. El segundo fue designado bajo el nombre de "malo", de "manes" o de "lares" y también de "doble" y de "totem". El tercero corresponde a lo que procede de la primera entidad tras la gloria: para la mayoría es la "sombra". Durante el tiempo que pertenece a la "naturaleza" la raíz última de un ser humano es el "malo" palabra que, sin embargo, no tiene aquí el sentido sarracena de entidad malvada que le ha dado el cristianismo. El malo podría definirse respecto al hombre, considerado de forma naturalista, como la fuerza profunda que, originalmente, ha determinado una conciencia en la forma finita y en el cuerpo, donde se encuentra viviendo en el mundo visible, y que permanece luego, por así decirlo, "tras" el individuo, en el preconsciente y en el subconsciente, a base de procesos orgánicos y relaciones sutiles con el ambiente, con los demás seres y con el destino pasado y futuro, relaciones que escapan habitualmente a toda percepción directa. A este respecto, muchas tradiciones han hecho corresponder a menudo el "malo" a lo que se llama el "doble", por ejemplo cuando se alude a un alma del alma y a un alma del cuerpo mismo. Se ha puesto también en estrecha relación con el ancestro primordial o totem, concebido como alma y vida unitaria generadora de un linaje, de una familia, gens o tribu, es decir. en un sentido más general que el que le atribuye una cierta etnología moderna. Los individuos del grupo aparecen entonces como otras tantas encarnaciones o emanaciones de este malo o totem, "espíritu" de su sangre: viven en él y de él, que sin embargo los supera, como la matriz supera cada una de las formas particulares que produce y modela a partir de su sustancia. En la tradición hindú, lo que corresponde al malo es el principio del ser profundo del hombre, llamado linga sharira. Linga evoca precisamente la idea de un poder generador, al cual corresponde el origen posible de genius o genera, actuar en el sentido de engendrar, y la creencia romana y griega que el genius o lar (=malo) es la fuerza procreadora misma sin la cual una familia se extinguiría. Por otra parte, el hecho de que los totems hayan estado a menudo asociados a las "almas" de especies animales determinadas y que sea sobre todo la serpiente, animal esencialmente ctònico, quien haya estado relacionado por el mundo clásico con la idea del malo y del genio nos indica que esta fuerza, bajo su aspecto inmediato, es esencialmente subpersonal, que pertenece a la naturaleza, al mundo inferior. Según el simbolismo de la tradición romana, la residencia de los lares está bajo tierra, bajo la custodia de un principio femenino, Mania, que es Mater Larum."
Podríamos decir que la "fotografía" de nuestro daimon es nuestra carta natal.
Posteriormente descubrí que con la palabra daimon se hacía alusión a otra parte del alma más próxima a lo divino, algunos la llaman Aghatodaimon.
"Acerca de la parte principal ,más noble del alma que está en nosotros, de la parte que, decimos, reside en la parte superior de la cabeza, debemos pensar que Dios nos la dio a cada uno de nosotros como Demon, que vive en parte superior de nuestro cuerpo, y nos eleva de la tierra a nuestra afinidad celestial, como plantas celestiales y sobrenaturales "(Platón, Tim. 90a)
El libro de Harpur lo tengo pendiente de lectura al igual que uno de James Hillman titulado "El código del alma", aunque estoy más interesado por los textos tradicionales que por los jungianos.
Os dejo dos links a dos textos que considero de lo mejor que he encontrado. Están en italiano pero merecen la pena, yo uso el traductor y no he pillado incongruencias.
Il tema del Demone personale » EreticaMente
Sangue, Gens, Genius: riti familiari a Roma antica