Países Bajos: el 43% trabaja a tiempo parcial y solo el 2,2% lo hace obligado
El
43% de los ocupados neerlandeses trabaja a tiempo parcial. En casi cualquier manual de economía eso huele a subempleo, a mercado laboral roto, a precariedad con otro nombre. Salvo por un detalle que lo descoloca todo: solo el
2,2% de ese trabajo a tiempo parcial es involuntario. No es que no encuentren jornada completa. Es que no la quieren.
El quinto día que no sale a cuenta
Según un cálculo que circula en el debate, pasar de 32 a 40 horas semanales lleva el sueldo mediano de
35.200 a 44.000 euros brutos: 8.800 euros más al año. Hasta ahí, bien. Lo que queda después es otra cosa. El impuesto sobre la renta y la pérdida de deducciones fiscales —las
heffingskortingen— se llevarían el
40% de ese quinto día, dejando 5.282 euros netos. Y cuando entra en juego el recorte de subsidios, las
toeslagen, la presión marginal real se dispararía al
50-65%. Trabajar un día más para quedarte con la mitad. Cualquiera con dos dedos de frente se lo piensa.
¿Cómo se sostiene una renta per cápita de 51.500 euros?
Aquí aparece el error de siempre: confundir PIB per cápita con sueldo. Los
51.500 euros por cabeza que cita un participante no son lo que cobra un trabajador; son la producción total repartida entre toda la población, críos y jubilados incluidos. Holanda produce mucho con poca gente porque el capital hace el trabajo:
gas de Groninga, multinacionales y una productividad por hora en el podio europeo. Menos remeros, pero cada uno mueve un remo del copón.
¿Y qué pasa cuando una economía rica decide que producir más ya no compensa?