Países Bajos saca 86 toneladas de oro de EE UU y Canadá y las lleva al Reino Unido
El Banco Central neerlandés ha ejecutado entre marzo y agosto una operación silenciosa: trasladar 86 toneladas de oro de sus reservas desde Estados Unidos y Canadá al Reino Unido. La excusa oficial es «mejorar la disponibilidad» ante la creciente inestabilidad geopolítica, con la amenaza rusa y los bandazos de la Administración Trump como telón de fondo. Pero la elección del destino —Londres, no Ámsterdam ni la UE— levanta más preguntas que respuestas.
Un precedente que incomoda
Francia ya retiró su oro en abril, según se ha señalado. Y el precedente de la canciller Merkel, que en su día dejó el 37% de las reservas en Nueva York, sugiere que la repatriación no es un gesto simbólico: es una decisión estratégica con condiciones. En este caso, la condición parece haber sido llevarlo a Londres, un país que ni siquiera está en la UE. La pregunta es por qué no a Ámsterdam.
¿Se mueve realmente el oro?
Paul Krugman sostiene que el oro no se mueve físicamente, solo cambia de propietarios. Esa versión choca con la teoría de que buena parte de lo que hay en Fort Knox son lingotes de tungsteno chapados en oro, y con el intento de auditoría de Elon Musk que duró lo que duró. Si el oro no se mueve, ¿qué se está trasladando exactamente? La respuesta puede estar en los libros contables.
El caso Turquía como contraste
Mientras tanto, el banco central de Turquía recuperó 16 toneladas de oro de un swap de dólares, elevando sus reservas a 791,4 toneladas. Es la última de una serie de operaciones desde el inicio de la guerra de Irán. Turquía no se lo piensa dos veces: recupera su oro. Países Bajos, en cambio, lo mueve de un país a otro sin salir de la órbita anglosajona.
El dato que descoloca: si el oro no se mueve, ¿qué se está trasladando realmente? La respuesta puede estar en los libros contables. Y si el precedente de los franceses se generaliza, la Reserva Federal podría tener un problema serio de credibilidad. Por ahora, Países Bajos ha optado por un destino que no es ni su casa ni la UE. Algo huele a negociación con condiciones.