Cinesa prueba el precio variable por butaca: ¿ingenio o sablazo?
Cinesa, la cadena de cines líder en España con 35 complejos y más de 400 salas, ha puesto en marcha una prueba piloto en tres locales para cobrar la entrada según la ubicación del asiento. La medida, que ya se aplica en estadios y aerolíneas, genera escepticismo entre los analistas.
La idea parece sensata sobre el papel: los asientos centrales, con mejor visión y sonido, valdrían más; los laterales, menos. Pero varios observadores sospechan que el precio de referencia se mantendrá igual, de modo que las butacas "normales" pasan a costar lo mismo que antes, mientras las mejores se encarecen. En la práctica, sería una subida selectiva de precios.
El contexto no ayuda: según datos del sector, el año pasado los espectadores cayeron un 8% y la recaudación un 4%. Los cines llevan años perdiendo la batalla contra las plataformas, y estrategias como esta pueden interpretarse como un intento de exprimir más a los pocos que aún acuden a las salas. Algunos comparan el modelo con la gestión de ingresos de las aerolíneas, donde el precio varía por asiento y momento de compra, pero advierten que en el cine la elasticidad de la demanda es menor.
El riesgo de ahuyentar al espectador
La duda es si el experimento logrará aumentar el ingreso por sala o si, por el contrario, provocará una nueva fuga de público. Que las butacas buenas queden vacías mientras las malas se llenan sería el peor escenario posible. Los cálculos más optimistas asumen que los espectadores asumirán el sobrecoste por una experiencia mejor; los pesimistas creen que simplemente dejarán de ir.
Un modelo de negocio en la cuerda floja
A largo plazo, la pregunta no resuelta es si la diferenciación de precios puede revertir la tendencia estructural de caída de asistencias. Mientras las plataformas ofrecen cada vez más estrenos en casa y las salas compiten con butacas reclinables y sonido envolvente, el margen para subir precios se estrecha. La predicción más plausible es que esta prueba servirá para retrasar la inevitable reestructuración del sector, pero no para salvarlo.