Migración silenciosa: ¿están repartiendo migrantes por la península?
¿Están ya trasladando a la península a los migrantes que llegan a las costas? La pregunta no es nueva, pero un testimonio en un supermercado de Castilla-La Mancha la ha vuelto a poner encima de la mesa: un grupo de hombres adultos, con pinta de haber llegado hace pocos días, sin manejar las rutinas de un súper español. La sospecha de que los movimientos de población se hacen sin publicidad lleva años recorriendo las conversaciones sobre inmigración.
Un argumento recurrente es que, después del laudo del Tribunal Supremo que condiciona la repatriación de menores a Marruecos, la única vía práctica es distribuirlos por comunidades. En el lado escéptico se apunta que si el Ejecutivo asegura que «se han ido», lo más probable es que «se han movido» a otro sitio para que no se note. Y sobre la edad, circula la sospecha de que muchos de los que se declaran menores superan con creces los 18: en el caso observado, la estimación ronda los 25.
El debate de fondo es la magnitud. Se habla de más de un millón de personas entradas en tres décadas, una cifra que no encaja con el relato de control de fronteras. Claro que pedirle al Gobierno que publique el padrón en tiempo real para salir de dudas es como pedirle a un gato que haga la compra: se puede pedir, pero no conviene esperar respuesta.