El hilo se parte: Begbie, 1690 y un sistema ponzi
El hilo se parte en dos. Por un lado, los que ya no esperan nada y se refugian en la nostalgia de 1690 o en la filmografía de Trainspotting. Por otro, los que niegan la decadencia y sostienen que el problema es de pobres. La bronca no es sobre fechas: es sobre si el futuro decepciona o si decepciona estar abajo.
Qué se ha sabido
Un participante recuerda que
Francis Begbie, el personaje de Trainspotting, era el único que no se drogaba y aun así es un psicópata desquiciado. Otro apunta que el autor, Irvine Welsh, cambia según le va. En el hilo se enlaza una publicación de Facebook de Cinefilos Rebeldes sobre unas declaraciones de Irvine Welsh:
según declaraciones de Irvine Welsh, autor de Trainspotting.
Aparece un vídeo de YouTube que se comenta de pasada:
.
Uno de los foreros cuenta que nació en
1996 y que se ha comido todo lo malo. Otro dice que no empezó a darse cuenta hasta
2015 y que en
2018 ya era tarde. Un tercero sostiene que el sistema es un
ponzi basado en la deuda: necesita más gente entrando de la que se aprovecha, y con la baja natalidad del primer mundo no llegaba. Añade que los que traían no iban a aportar sino a extraer, y por eso cae más rápido de lo esperado.
Otro participante defiende que la mayoría del planeta vive bien, come, tiene tele, internet, casa y hospitales, y que el mayor problema es que somos demasiados. Un forero responde que él está contentísimo y otro le contesta que eso es porque es pobre, que cuando tienes pasta no decepciona.
Dónde está la bronca
La discusión se encona cuando alguien sostiene que el futuro no decepciona, que es la mejor época de la historia y que el problema es la superpoblación. Frente a eso, varios responden que la percepción de decadencia depende de la cartera. Un participante lo resume:
«Eso es porque eres POBRE. Cuando tienes pasta no decepciona».
El hilo se va a Trainspotting. Un forero defiende que los personajes fuertes se construyen como antagonistas y se les atribuyen rasgos que revelan más de sus creadores que de la obra. Otro le responde que eso lo dice el autor, no es teoría fan, y que la película va de drogadicción. La conversación deriva hacia si todos los villanos son homosexuales reprimidos, teoría que uno dice que pensó revelar en una asociación pero que censurarían. Zbigniew corta con un
«Im not a fucking buftie at all».
Otro forero cuenta su experiencia en Glasgow: vio a algunos mayores y le parecieron más inofensivos que los neds, a los que describe como más peligrosos y desequilibrados. Recuerda que el día que llegó, un ned detuvo él solo en Prestwick a un presunto terrorista y se convirtió en héroe nacional. Zbigniew responde que los neds vinieron en el siglo XXI, que en los 90 todavía quedaba fauna de los 80, y evoca Pilton, Muirhouse, Wester Hailes y Leith, los drug dealers con perraco, chándal, tattoos, anillos e Irn Bru.
Qué cambia respecto a antes
Lo que antes era un lamento colectivo sobre la decadencia ahora se divide. Entra con fuerza la tesis de que el sistema es un ponzi de deuda y que la inmigración no lo sostiene sino que lo acelera. También entra la réplica de que la queja es de pobres. Y entra Trainspotting como espejo: Begbie, el que no se droga, es el psicópata. La nostalgia ya no es solo por 1690: también por Leith en 1992.
Una cronología que se repite
2007: uno empieza a sentir la decadencia año tras año.
2015: otro abre los ojos.
2018: para varios, ya es tarde.
1996: el año en que nació uno que dice haberse comido todo lo malo.
1690: el año al que otro querría volver.