El rojo del Mondeo: bonito para unos, un imán de miradas para otros
Un Ford Mondeo rojo cereza está en el centro del debate: para unos es un coche cantoso; para otros, uno que pasa inadvertido. La duda de fondo es si el color sigue siendo un criterio de compra o se impone la discreción.
¿Por qué un Mondeo rojo se percibe como un coche cantoso?
Porque el rojo no pasa inadvertido. Hay quien defiende justo lo contrario y sostiene que un Mondeo sin carrocería ranchera es un coche que nadie mira, un «coche sombra», discreto por diseño. La respuesta de la otra parte es tajante: con ese rojo te localizan en un pinar desde el cuartel. La discrepancia no va de motores, sino de cuánto llama la atención el color.
El negro, el azul y la supuesta retirada del rojo
Frente al rojo aparecen otros tonos con mala prensa. El negro se asocia a coche fúnebre, apenas se ve de noche, se ensucia con mirarlo y da calor. El azul, en cambio, mantiene fieles. Y un participante sostiene que el coche rojo apenas se vende ya porque el mercado avanza hacia la discreción, con los tonos secundarios ganando terreno, una afirmación sin comprobar.