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No hay nacimientos hace decadasPor eso el norte va a ser la zona donde se va a dar antes el reemplazo sin ni siquiera aumentar la población. Es algo que pasa en Galicia, Asturias y País Vasco. La gente local no tiene descendencia y el hueco que dejan los locales lo rellenan los foráneos. Lo del País Vasco es peor porque en muchas zonas hay mucha población extranjera.
Pero señor, conviene matizar.La natalidad es algo complejo, que requiere cambios estructurales y a largo plazo, lo que aleja medidas populistas, parches e ideales religiosos. Si la natalidad de un continente depende de un in put externo (o la idea peculiar que ellos tienen de lo tradicional) estamos listos.
Pasa como con todo en Occidente; no se planifica, todo se destina al beneficio inmediato, se critica cualquier solución colectiva o a largo plazo como "totalitaria" y cuando llegan las consecuencias, nos echamos en brazos de la ira y el racismo.
Muchos esperaban que teniendo a los niños estabulados en un pupitre de los 7 años a los 25 (mientras se mandaba a los burros a la FP), más máster, estancias, prácticas no remuneradas, puestos junior, inestabilidad política y una década larga de austeridad, sumados a una esa época en el 2020 de la que yo le hablo, crisis inflacionarias, falta de acceso a la vivienda, crisis energética, deuda disparada para evitar un estallido social fruto de un sistema económico que socava las bases mismas de la sociedad...iban a cultivar una generación sedienta de trabajar y procrear.
Hay oportunidades laborales en Orense más allá del cacicato de Baltar?
Entonces ahora llega la solución facineroso - milagro burbujera; echar a los forasteros fuera y ya ta. Un par de golpes y arreglao.
No tenemos baja natalidad, tenemos la natalidad que corresponde a nuestro sistema de vida, y de eso no tienen la culpa los forasteros que cumplen su labor y sostienen el tejido económico.
La culpa es de quien crió a ese cuarentón que sigue haciendo "daygame" y que aspira a ser un "sigma" libre de ataduras, porque se arriesga a una denuncia, que no sigue a modelos en Instagram, que sueña con tener un ático de soltero en el centro de una gran ciudad y que entiende de economía, no como los rojos, mientras lee libros que camuflan su autocomplaciencia adolescente bajo un manto de nihilismo psuedo estoico. Porque sí, contra lo que se piensa, son los hombres los menos maduros de nuestra sociedad, porque no tienen el reloj biológico acechando.
Y sobre todo, quien creó las condiciones materiales para que esta sociedad viralice cada vez más y produzca cada vez menos.