Patatas horneadas vs fritas: la polémica del air fryer llega a la cocina
No, no son patatas fritas. Son horneadas. Pero el vídeo que circula con la técnica para conseguir un resultado crujiente en la freidora de aire ha reabierto un debate tan antiguo como la patata: qué entendemos por fritura y hasta qué punto merece la pena el apaño. La cuestión va más allá de la semántica culinaria.
La técnica consiste en remojar las patatas para reducir el almidón (aunque no eliminarlo del todo) y luego hornearlas en el air fryer. Los defensores argumentan que es más fácil, menos manchoso y que permite unos tiempos bien marcados. El método incluye un toque de pimentón o cayena molida al final, con sal fina majada. Pero no todo son ventajas: la exposición al calor genera acrilamida, un compuesto que se forma al cocinar alimentos ricos en almidón a altas temperaturas.
«Acrilamida a saco», se advierte, aunque se matiza que en dosis moderadas no debería preocupar. La cuestión es si el beneficio de la comodidad compensa el riesgo químico.
Con la popularidad del air fryer imparable, estas recetas seguirán proliferando. La predicción es que el consenso se inclinará por aceptar la técnica como válida, pero con la coletilla de «sin abusar». Como casi todo en la nutrición moderna: depende.