Menos de 40 y ya con Viagra: la pastilla que no espera a la disfunción
¿Puede un hombre de treinta y pocos necesitar química para rendir en la cama? La mayoría no. Y aun así cada vez más la usa. No hay diagnóstico detrás: hay una mala racha que se alarga, una primera cita que se quiere bordar o simple curiosidad. La Viagra y el Cialis han dejado de ser cosa de sesentones.
La receta que se firma con una película
El primer atajo es el más limpio: el médico de cabecera. Los relatos coinciden. Basta con exagerar los síntomas para salir del centro de salud con la receta en la mano. La disfunción eréctil real no se detecta con un análisis; se cree a quien la cuenta. Y con el papel en el bolsillo, la farmacia no pregunta más. Entre quienes admiten haberla probado sin necesitarla, medio comprimido basta, y su efecto se estira mucho más de lo que promete el prospecto.
Andorra, Argentina y el blister en el suelo
Cuando la receta es un estorbo aparece la vía paralela. Hay quien aprovecha un viaje a Andorra para hacerse con una caja, y quien describe países donde el producto se vende sin receta, con los blisters tirados junto a la parada del autobús. Ahí el problema cambia de naturaleza: ya no es quién lo necesita, sino quién lo controla. Los sucedáneos de marca barata circulan con la misma naturalidad que un caramelo.
Lo que no cuenta el prospecto
El coste llega al día siguiente. El efecto secundario más repetido es el dolor de cabeza. Y hay un matiz que casi nadie comenta: la pastilla no solo intensifica, también adormece. Los propios relatos avisan de que la segunda ronda se complica y la sensibilidad cae. Para la primera impresión, dicen, funciona; para el reloj corriendo en contra, es un mal negocio. Aparece además un uso inesperado entre los que rondan los sesenta, que la toman casi de rebote por su efecto sobre la próstata.
Lo que empezó siendo tratamiento se ha vuelto accesorio. Y el accesorio ya no lo pide la edad, lo pide el vértigo de rendir. Que a nadie se le olvide pasar por el médico. Aunque el médico sospeche que la película es inventada.