El arrendador que esperaba cobrar el 70% del piso en alquiler
Un perfil de arrendador muy extendido en España se sostiene sobre una aritmética simple: dar la entrada del
20% o 30% del precio de un piso y confiar en que el inquilino cubra el
70% restante a golpe de mensualidad. Ese esquema, el de comprar para alquilar y dejar que la renta cierre la hipoteca, es el que quien abre el hilo da por acabado. «Está pasando», apostilla otro interviniente. La previsión que lanza quien abre el debate no es amable: en unos meses, desahucios por impagos.
El argumento tiene dos patas. Quien compró con ese cálculo depende de que la renta llegue cada mes. Y, según quien abre el hilo, echar a un inquilino que deja de pagar no está en su mano.
Dos salidas y las dos malas
La primera opción es
vender deprisa antes de que el banco ejecute la hipoteca. Sobre el papel, limpia. En la práctica casi nadie la usa, según este análisis: el propietario prefiere seguir ingresando y mantiene el piso inflado hasta el tercer aviso de ejecución.
La segunda es alquilar y asumir el riesgo de topar con un inquilino que pague
cinco meses y después deje de pagar. El problema no es perder cinco rentas: es que, como resume quien abre el hilo, no va a poder echarlo. Ahí está el nudo.
¿Por qué el casero no puede echar al inquilino que deja de pagar?
Es el supuesto que plantea el hilo: el propietario no puede resolver el contrato por su cuenta ni echar al inquilino cuando este deja de pagar. Quien compró contando con la renta mensual descubre que su activo no es líquido y que el inquilino no se marcha cuando deja de pagar.
Conviene el matiz, y lo pone un interviniente: una cosa es dar la entrada de un segundo piso, irlo pagando y adelantar cuotas con el alquiler del primero, y otra muy distinta pretender levantar una casa prácticamente a base de rentas. Ahí está, para él, la diferencia.
El decreto, las comunidades y una compensación de 16 millones
Según se explica en el hilo, el decreto prevé que sean las comunidades autónomas las que asuman la deuda del impago. Suena a red de seguridad. Varios avisan de lo contrario: la solicitud de la compensación se describe como un trámite que hay que renovar año a año, con laberinto administrativo de por medio. La cifra que se maneja es
16 millones para un volumen de impagos que se cree muy superior.
Queda la sospecha, sin resolver, de si ese dinero llegará a pagarse. Y una tesis más incómoda que se apunta de pasada: ninguna de las dos grandes formaciones va a propiciar un impago masivo a la banca, porque las normas del sector se escriben con el sector delante.
¿Sale a cuenta comprar un piso para alquilarlo?
Depende de con qué se compare. La rentabilidad media de comprar una vivienda para ponerla en alquiler ronda el
6,5%, según el dato del Banco de España que se cita en el hilo. Para un particular con un piso, un inquilino y el riesgo de la ocupación, ese porcentaje se antoja escaso, según sostiene un interviniente. El contraste propuesto es un fondo indexado global, con rendimiento parecido y sin lidiar con nadie.
Otros recuerdan que el retrato del arrendador como gran tenedor falla en la mayoría de casos: mucha gente hereda un piso entre dos o tres hermanos y lo alquila para sacarle algo de renta. Y quien acepta un riesgo, apostillan, también acepta perder.
Hasta aquí el debate. Lo que no está escrito en ningún sitio es cuántos de esos propietarios aguantarán el primer impago antes de vender, ni si la compensación prometida llegará a tiempo.