Cuatro años sin OCON Sur y la Guardia Civil sigue sumando agentes muertos
El 8 de mayo de 2026, dos guardias civiles de Huelva fallecían en un cruce a alta velocidad cuando intentaban cortar el paso a una narcolancha. No es la primera vez, y eso es justo lo que escuece. En febrero de 2024, dos agentes murieron y cuatro resultaron heridos al ser arrollados por otra narcolancha en el puerto de Barbate (Cádiz). En junio de 2025, un vehículo embistió «de manera violenta» el coche de dos agentes en la N-IV, a la altura de Jerez de la Frontera, con un fallecido y un herido grave. La secuencia no se cierra: el 22 de agosto de 2026, diez personas fueron detenidas tras atacar a tiros una patrullera en Huelva, y apenas unos días antes dos agentes resultaban heridos en Almería al ser embestidos por otra embarcación rápida en el mar de Alborán.
Qué fue OCON-Sur y por qué se disolvió en 2022
Buena parte de las lecturas sobre este goteo de sucesos apuntan a un mismo nombre: OCON-Sur, la unidad de élite contra el narcotráfico que, según las informaciones que circulan, encontró su final en 2022 «en el marco de una reorganización interna del dispositivo de la Guardia Civil contra el narcotráfico», ya con Marlaska al frente de Interior. Pese a su utilidad, la unidad desapareció en 2022 y su cierre sigue siendo objeto de interpretaciones.
Sobre aquel cierre se han publicado piezas que hablan de acusaciones falsas, confidentes tóxicos y del papel que jugaron Asuntos Internos y la fiscalía en su desmantelamiento. El desglose completo de esa operación interna —quién empujó, con qué informe y para qué— es material que no cabe en cuatro líneas y que conviene leer entero antes de sacar conclusiones.
Los agentes fallecidos en acto de servicio, de Barbate a Huelva
El recuento de los últimos años ofrece un patrón incómodo: las embestidas contra embarcaciones y vehículos oficiales han dejado muertos en Barbate (2024), en la N-IV a la altura de Jerez (2025) y en el litoral de Huelva (2026). A ellos se suman los heridos graves y los ataques con armas de fuego contra patrulleras.
Hay quien sostiene que la retirada de la unidad de élite dejó el terreno abonado para este tipo de ataques. Otros apuntan a una cuestión de medios y de instrucciones: menos capacidad de interceptación, más espacio para el narco. La coincidencia temporal entre la disolución de 2022 y el aumento de incidentes es un dato recurrente en esas lecturas, aunque nadie haya demostrado una relación directa.
Del Plan ZEN al Plan ZES: qué se reclama ahora
En el debate aparece la comparación con el Plan ZEN, el dispositivo que se desplegó contra ETA en su día. Lo que ahora se pide, en palabras que circulan en el debate, es un «Plan ZES»: el mismo tipo de dispositivo aplicado al narcotráfico. La frase resume el cabreo: la sensación, expresada en el debate, de que se combate al narco con menos medios que los dedicados a otras amenazas.
El análisis se atasca exactamente aquí. Si el problema fue una unidad que se cerró, si fue un cambio de doctrina o si fue simple desidia política, nadie lo ha cerrado con papeles encima de la mesa. Y mientras tanto, el hilo de sucesos sigue sumando nombres.