La masonería firma en Zaragoza su alianza europea
Diez meses después de que la Gran Logia de Aragón acogiera la firma del Manifiesto de Zaragoza, la creación de la Confederación de Obediencias Masónicas Regionales de Europa (Comre) sigue siendo un documento con más simbolismo que poder verificable. El texto, suscrito por Grandes Logias, Grandes Orientes y otras obediencias de España, Andorra, Francia, Italia y Portugal, se presenta como un compromiso con la dignidad humana, la libertad, la democracia, la igualdad, el Estado de Derecho y los Derechos Humanos. La elección de la capital aragonesa no es casual: la organización la describe como «una ciudad de encuentro entre culturas muy diferentes», con una «alta carga simbólica» para la fraternidad.
El Gran Maestro de la GLA-GOA, Jesús Aznar, resumió el objetivo con una frase que mezcla ambición y realismo: «No se trata de un documento más dentro de la diversidad masónica, sino una forma de plasmar el compromiso de todas las Logias firmantes con la verdadera unión de la masonería». La hoja de ruta incluye sumar más obediencias europeas y, a largo plazo, una confederación mundial.
Qué dice el manifiesto y qué no dice
El documento se apoya en el lema europeo
In Varietate Concordia y se presenta como bastión frente a «cualquier forma de totalitarismo». Promete contribuir a la aplicación de los derechos fundamentales y a la protección de las minorías. Nada de eso es nuevo en el discurso masónico; lo novedoso es el envoltorio institucional: una confederación regional que aspira a coordinar obediencias que hasta ahora operaban por separado.
La letra pequeña no aparece. No hay cifras de miembros, ni presupuesto, ni sedes, ni calendario de adhesiones.
La Comre nace sin estructura pública conocida, lo que alimenta tanto el escepticismo como las teorías más creativas.
Zaragoza, los rosacruces y el expediente Royuela
La elección de Zaragoza desató en el debate una vena conspirativa que la propia organización alimentó al hablar de «carga simbólica». Se recordó que en las afueras de la ciudad opera el
Lectorium Rosicrucianum, la Escuela Internacional de la Rosacruz Áurea, y se vinculó el nombre de Alberto Belloch con el llamado Expediente Royuela. La conexión entre masonería, rosacruces y poder local se dio por hecha sin más prueba que la coincidencia geográfica.
El viento cierzo, capaz de rachas de hasta
100 km/h durante dos o tres días consecutivos, apareció en la conversación como explicación alternativa de cualquier comportamiento extraño atribuido a la ciudad.
Del manifiesto al dossier: cómo derivó la conversación
Lo que empezó como una noticia institucional derivó hacia terrenos donde la verificabilidad brilla por su ausencia. Se habló de un supuesto dossier sobre el rey emérito, de «tres niveles de rumores» —el tercero, calificado de aterrador— y de un reloj que corre en su contra si ciertos actores hablan. Nada de eso tiene confirmación alguna; son rumores reconocidos como tales por quien los difunde.
La conversación saltó después a la transición española, con
José Mario Armero —descrito como «la Pantera Rosa del poder»— y Antonio García-Trevijano como figuras centrales de un relato donde todo estaba «guionizado desde fuera». Se citó a Vilallonga y sus memorias sobre Felipe González. El nivel de detalle histórico contrasta con la ausencia total de documentos.
Las dos trincheras
Una corriente del análisis sostiene que la masonería es una institución filantrópica y progresiva que trabaja por la mejora de la humanidad, y que la Comre es un paso lógico en una Europa de regiones. Otra corriente la describe como una red de obediencia extranjera, incompatible con la soberanía nacional, y pide su prohibición. Entre ambas, una tercera postura más pragmática:
el manifiesto no cambia nada material y su valor es simbólico.
La crítica más repetida no es política, sino lógica: «¿Cómo se puede buscar la verdad jurando obediencia?». Una contradicción que el documento no resuelve.
El detalle que descoloca
La masonería ha sido históricamente discreta, cuando no perseguida. Hoy firma manifiestos en actos civiles con foto de grupo y nota de prensa. Esa normalización es, quizá, el cambio más relevante. ¿Cuánto de la nueva visibilidad es estrategia y cuánto es simple pérdida de miedo?