El plan de tres frentes para instaurar el Nuevo Orden Mundial
¿Y si la
crisis económica, la guerra en Oriente Próximo y la unificación religiosa no fueran fenómenos independientes, sino tres fases coordinadas de un mismo proyecto? Esa es la tesis que articula el análisis más citado de este asunto: la instauración de un Nuevo Orden Mundial (NWO) estaría diseñada para culminar hacia 2018, con un Gobierno Mundial sin naciones, una economía centralizada y moneda única, y una religión única. El poder, se argumenta, ya reside de hecho en élites que operan por encima de los Estados; lo que faltaría es el paso que lo convierta en derecho, en legitimidad formal.
La hoja de ruta se despliega en tres frentes paralelos que se desarrollan aproximadamente entre 2015 y 2017, aunque los primeros movimientos se sitúan en 2014. El primero es una gran guerra con epicentro en Próximo Oriente, trasfondo religioso y actores principales como Israel y varios países islámicos de la región, con Rusia adoptando un papel muy activo. El segundo es un colapso financiero global en cadena, un efecto dominó sin cortafuegos que derrumbaría el paradigma monetario actual. El tercero, y el más importante según esta lectura, es un plan ecuménico para crear una religión única liderada por el Papa Francisco, con sede en un Tercer Templo de Jerusalén que se construiría en la Explanada de las Mezquitas.
Qué papel juega el Papa Francisco en el plan
La pieza central de todo el relato es el pontífice. Se le identifica con la figura del Falso Profeta de las profecías bíblicas y se sostiene que sus declaraciones «proféticas» se cumplen porque juega con cartas marcadas: sabe lo que va a suceder porque forma parte del diseño. Se citan como hitos su mediación entre Estados Unidos y Cuba, su encíclica sobre el medio ambiente y su discurso ante la ONU el 25 de septiembre, que se interpretan como pasos hacia la creación de una autoridad moral global.
La encíclica es leída como un documento económico, no solo ambiental. Se subraya que advierte de que la propiedad privada no puede estar por encima del bien común y que el principio de subordinación de la propiedad privada al destino universal de los bienes es el primer principio del ordenamiento ético-social. Para esta corriente de análisis, ese lenguaje es la base doctrinal del nuevo paradigma económico. El Nobel de la Paz, se apunta, ya tendría dueño.
El colapso económico como palanca de aceptación
El segundo frente no se presenta como accidente, sino como herramienta. La tesis es que la destrucción y el sufrimiento se generan deliberadamente para condicionar a la población a aceptar, o incluso exigir, el nuevo orden que después se ofrecerá como solución. Se invoca la fórmula hegeliana de tesis, antítesis y síntesis: cuanta más destrucción, más fácil la aceptación. La caída de una primera pieza actuaría como detonante de una cadena de impagos y desplomes sin remedio.
Entre los indicios que se siguen están el desplome del precio del petróleo, que según un participante sacaría del mercado en meses al 30% de la oferta global, la caída del rublo, los ataques contra la bolsa china y las advertencias del Banco de Pagos Internacionales sobre el exceso de dependencia de las políticas monetarias expansivas. También se vigilan los experimentos de renta básica universal y la progresiva desaparición del efectivo, con pruebas piloto de pago electrónico en localidades españolas.
Cataluña, el avispero que se agita
La evolución del análisis a lo largo del tiempo desemboca en el conflicto catalán. Lo que empezó describiéndose como un avispero local pasa a considerarse uno de los gordos, con capacidad de desestabilización mucho mayor. Se especula con escenarios de falsa bandera, desde un atentado atribuido a grupos yihadistas hasta una emboscada que deje víctimas entre las fuerzas de seguridad, cualquiera de ellos útil para justificar medidas excepcionales.
En paralelo se sostiene que el independentismo se mueve desde dos polos religiosos, Poblet y Montserrat, y que sus cuadros proceden de entornos católicos y jesuíticos. Una parte del análisis señala que el Papa ya ha declarado que el Vaticano no reconoce movimientos secesionistas, lo que se lee como señal de que el asunto está bajo control desde arriba.
Las grietas del relato
No todo el material sostiene la tesis. Hay quien replica que se trata de una chaladura new age, que las fechas se incumplen sistemáticamente y que a toro pasado cualquier hecho puede interpretarse como señal premonitoria. Se recuerda que el propio autor anunció su retirada del análisis público antes de que se cumplieran los plazos que él mismo había fijado, y que la segunda parte prometida nunca llegó a publicarse.
Otros participantes discuten la viabilidad del escenario bélico: si Estados Unidos y Europa quedan fuera de juego, argumentan, Israel no puede derrotar a Rusia y a sus aliados árabes salvo por una intervención que se interpretaría como divina. La discusión deriva a menudo hacia la numerología, los sacrificios rituales y las interpretaciones cruzadas de Ezequiel, Daniel y el Apocalipsis, un terreno donde cada cual defiende su lectura como la correcta.
Con tres frentes abiertos, fechas que se desplazan y una segunda parte que nunca llegó, el plan perfecto sigue esperando su ventana. Como los malos guiones.