Cualquier negocio que tenga un socio que por no hacer nada se quede con el 50% del beneficio (ISS + IVA), y además quiere cobrar un 40 % de lo que le pagas a cada empleado (SS), es imposible que sea rentable a no ser que pague salarios muy bajos, estafe a sus clientes o facture en zain.
Los empresarios pequeños pagan salarios bajos, cierto, pero es que la mayoría están masacrados a impuestos por lo que tampoco pueden pagar mucho más. Y sí, podríamos alegar que hagan mejor los números, que se formen y mejoren la eficiencia de su negocio. Pero lo mismo que nos echamos las manos a la cabeza cuando piden idiomas y una licenciatura para reponer productos o estar en una línea de montaje, también nos tendríamos que escandalizar cuando se exige ser un experto en gestión para llevar un pequeño negocio.
Total, resumiendo, que la cosa laboral está complicada principalmente por tener Gobiernos uno tras otros alineados con el Capital, que legislan para hacerle la vida imposible a los pequeños empresarios. De los autónomos ya ni hablo porque es insostenible.
Mientras tanto, el asalariado medio, que cada día que pasa está más alienado por el mismo Gobierno que lo presiona, carga las culpas contra el pequeño empresario, que cuanto más honrado sea más difícil lo tiene para mantener a flote su negocio, por lo que con el tiempo se crea un ecosistema de explotadores. Y al final, tanto el empresario pequeño como el asalariado son víctimas, peleados entre ellos mientras los verdaderos responsables viven la vida holgada de lo que les roban a los dos que se pelean. Bueno, y de lo que roban a través de la vivienda, la energía, la inflación, los créditos y lo que quieras imaginar. Vivimos en un sistema injusto.