Igualdad nombra a Isabel García al frente del Instituto de las Mujeres
El Consejo de Ministros aprobó el 27 de diciembre de 2023 el nombramiento de
Isabel García como nueva directora del Instituto de las Mujeres, a propuesta de la ministra de Igualdad, Ana Redondo. Sustituye a Ana Varela, designada en su día por Irene Montero. García llega al organismo con una trayectoria municipal y provincial en Xirivella y la Diputación de Valencia, y con una declaración que ha reabierto el pulso sobre los límites de la libertad de expresión: en 2018 defendió que
«hay canciones que deberían estar prohibidas en los medios de comunicación, en las radios y en Youtube, porque sus letras contribuyen a la violencia de género».
La frase, recogida entonces por
La Vanguardia, no es un lapsus de juventud ni una ocurrencia de sobremesa. La ahora alto cargo la pronunció siendo concejala de Igualdad en Xirivella y diputada delegada de Juventud, Deportes e Igualdad en la Diputación de Valencia, al ser preguntada por la prevención de la violencia de género entre jóvenes y el uso de móviles. Añadió que quien considere esto un ataque a la libertad de expresión se equivoca:
«eso es respeto, es prevenir».
Qué es el Instituto de las Mujeres y por qué importa quién lo dirige
El Instituto de las Mujeres es el principal organismo de Igualdad para la formación en esta materia, la elaboración de informes y el estudio de la situación de las mujeres españolas. Durante el mandato de Irene Montero acumuló una lista de polémicas que el propio material del caso detalla: un estudio sobre series españolas que concluía que las actrices responden a una
«belleza extraordinaria», una campaña contra la violencia estética en las playas que usó fotografías de mujeres sin consentimiento y manipuladas —una afectada denunció que le borraron una pierna ortopédica—, un informe sobre tabúes menstruales en mujeres trans, una encuesta con categorías como «monosexuales», «sáficas» o «plurisexuales», charlas sobre el machismo en la Prehistoria y una propuesta para
intervenir en medios que practiquen «periodismo abiertamente machista».
El nombramiento de García no rompe con esa línea: la profundiza por otra vía. Donde Montero apuntaba a los medios, la nueva directora apunta al catálogo musical. Y lo hace desde un cargo que, sobre el papel, no tiene competencias sobre radiodifusión ni sobre plataformas digitales.
De Xirivella al Ministerio: el currículum de Isabel García
Nacida en Las Palmas de Gran Canaria en 1968, García fue designada en 2015 diputada de Igualdad, Juventud y Deportes de la Diputación de Valencia, cargo que compatibilizó con el de concejala de Igualdad y Comercio del Ayuntamiento de Xirivella hasta julio de 2019. Como diputada creó la Red de Municipios contra la violencia de género de la provincia de Valencia, premiada por el Ministerio de Igualdad en 2022, el Feminario de Valencia y el Congreso Internacional de Mujeres y Deportes. Entre 2019 y 2022 fue asesora del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible; después ejerció como consultora de políticas de igualdad en el sector privado.
Igualdad destaca de ella una trayectoria «siempre relacionada con la gestión de equipos y la consecución de objetivos vinculados a las políticas de igualdad». Se declara feminista y criticaba que les llamasen «feminazis» en redes sociales o manifestaciones.
La reacción: del rechazo por la censura al choque interno en el Gobierno
El nombramiento ha generado un rechazo transversal que no se limita al flanco habitual. Sumar lo tildó de
«vergonzoso», y desde ese espacio se reprocha que el Ministerio de Igualdad «progresista» coloque al frente del Instituto a alguien que abiertamente ataca a las personas LGBTI, en especial a las personas trans. Es la primera grieta seria: el organismo que nació para coordinar políticas de igualdad sirve ahora de campo de batalla entre socios de coalición.
Fuera del Gobierno, la crítica se concentra en la palabra
prohibir. Hay quien sostiene que vetar canciones en radios y plataformas es una forma de censura incompatible con el artículo 20 de la Constitución; en contra pesa el argumento de que la música no es un acto de habla inocuo y que normaliza conductas. El problema, señalan otros análisis, no es el diagnóstico sino el instrumento: un instituto no legisla sobre espectro radioeléctrico.
El ruido de fondo: cuando el debate se va a la persona y no a la política
Buena parte de la conversación pública derivó hacia el aspecto físico y la orientación sexual de la nombrada, con comentarios despectivos que no aportan nada al fondo. Es el patrón conocido: cuando el argumento escasea, se ataca al cuerpo. La propia García firmó en su día un texto titulado «Las lesbianas existen», donde relataba que de adolescente no encontraba referentes y no entendía qué le pasaba al no sentirse atraída por los chicos.
Ese detalle biográfico, que en un debate serio sería irrelevante, se convirtió en munición para unos y en coartada para otros. Nadie discute ya si un instituto debe tener poder para prohibir canciones. Se discute quién lo dirige.
Qué puede pasar ahora
El Instituto de las Mujeres no tiene competencia directa sobre licencias de radio ni sobre moderación de contenidos en plataformas. Cualquier intento real de vetar canciones exigiría reformas legales que hoy no están sobre la mesa. Lo que sí puede hacer el organismo es orientar informes, campañas y recomendaciones, y ahí es donde se medirá si la frase de 2018 fue una salida de tono o un programa de actuación.
Con estos mimbres, lo razonable es esperar un mandato más ruidoso que ejecutivo. La predicción, con todas las reservas: más titulares que normativa, más choque cultural que cambio legal. Aunque en este país nunca se sabe.