Es cierto que creo que…
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Aitor Karanka, ex segundo de Mourinho en el Real Madrid, ha reaparecido públicamente como director deportivo de la selección española en la previa del Balón de Oro, y su cambio físico ha llamado la atención de quienes no lo veían desde hace años.
Hay reapariciones que duelen más que una derrota en el descuento. Aitor Karanka, exfutbolista y exentrenador, apareció en la previa del Balón de Oro en su nuevo cargo como director deportivo de la selección española de fútbol. Quien no lo veía desde hace trece años, cuando ejercía de segundo de Mourinho en el Real Madrid, se encontró con una imagen muy distinta a la que recordaba. El paso del tiempo no perdona, y menos en alguien que lleva media vida en el banquillo.
Karanka no está de visita. Es el director deportivo de la selección absoluta, un puesto de gestión que lo devuelve al primer plano mediático. En su intervención ante los medios, habló del éxito del fútbol español y se mostró esperanzado de que Luis de la Fuente siga recibiendo el cariño del público. También mencionó que hay otros tres nominados españoles al Balón de Oro. Un discurso institucional, de los que se pronuncian con la boca pequeña y la sonrisa justa.
La conversación no fue sobre el Balón de Oro ni sobre los nominados. Fue sobre su cara. El cambio es evidente para cualquiera que conserve en la memoria al ayudante de Mourinho, aquel hombre de gesto serio y pelo engominado en el banquillo del Bernabéu. Trece años dan para mucho, y el desgaste se nota. No es una cuestión de salud ni hay diagnóstico posible desde una pantalla: es la constatación de que el tiempo pasa para todos, también para los que parecían congelados en una fotografía de 2012.
La imagen pública de un cargo deportivo no es baladí. Karanka representa a la selección en un acto de relumbrón, y su aspecto se convierte en tema de conversación por encima de sus palabras. Es la vieja historia del foco mal dirigido. Mientras él hablaba de éxito y de cariño, la atención se iba al espejo. Un recordatorio incómodo de que, en el fútbol, a veces importa más cómo apareces que lo que dices.
Si el aspecto físico de una persona preocupa, lo sensato es consultarlo con un profesional sanitario y no sacar conclusiones de una imagen.
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Es cierto que creo que…