Humor Alberto Noguera se la saca

Alberto Noguera se la saca
RESUMEN

Un votante que se define como felipista y sanchista descarta PP, Vox y Compromís y reduce su decisión a la abstención o el PSOE en las elecciones del 29 de noviembre. Su razonamiento mezcla política económica, crítica al feminismo oficialista y desconfianza hacia lo que llama intereses sionistas.

Hay una manera muy concreta de no decidir el voto: escribir un texto largo, improvisado, donde uno se va contestando a sí mismo. Eso es lo que hace un votante que se presenta como felipista y sanchista —votó a Felipe González, no ha votado aún a Pedro Sánchez— y que, tras repasar partido por partido, deja su papeleta reducida a dos opciones: la abstención o el PSOE el 29 de noviembre. Lo interesante no es tanto la conclusión como el camino: qué le echa para atrás a cada formación y qué le obliga a mirar al PSOE a pesar de todo.

El PP: gestión eficiente y camión de mudanzas

El primer bloque es el PP. El autor reconoce que las encuestas le dan la victoria, pero recuerda que en las últimas parecía tener «el camión de mudanzas en la puerta» y acabó perdiendo. Le atribuye una imagen de eficiencia, modernidad y capitalismo que no le compra: habla de un pasado de burbuja inmobiliaria, de la doble contabilidad de Bárcenas y de las mordidas de Correa y Bigotes. No es solo el pasado. Le reprocha la frialdad que, a su juicio, demostró en la dana valenciana, sus afirmaciones a favor de la vacuna obligatoria y el caciquismo regional del que procede. Lo llama gafe y malasombra, y remata con las 12 promesas de Feijóo: alargar la edad de jubilación, volver al trasvase del Ebro, bajadas de salarios, más gasto militar, más pymes y autónomos y más privatización sanitaria. Para él, eso es capitalismo de amigos con recortes. Es el partido que más difícilmente votaría.

Vox: de votarlo a verlo como sucursal

Con Vox hay un pasado. Ha votado a Vox y hasta se creyó al «superhéroe Pagascal», en referencia a Santiago Abascal. Después de las purgas recientes, dice, ha quedado convertido en una sucursal de Israel. Su modelo económico le parece el del PP con cierta caspa carpetovetónica, de viejos palurdos con escopeta. Y advierte de un riesgo serio: un gobierno de PP y Vox podría meter a España en una guerra porque los intereses del sionismo se pondrían por encima de los de España. Cita a Vidal Quadras, Hermann Tertsch y Roberto Centeno como pájaros de mal agüero con los que no quiere ir a ninguna parte, y sostiene que Hatchwell y Varsavsky votarán a este partido. Es una opinión, no un dato.

PSOE: el problema no son los jueces, es la mochila

Aquí está el núcleo. El autor fue felipista y sanchista, aunque a Sánchez aún no lo ha votado. Considera que Sánchez es un buen presidente, con más aguante que Abascal, capacidad para llegar a acuerdos, conocimiento de la economía y priorización del pueblo español frente al sionismo y el trumpismo. Cree que eso se echará de menos cuando se vaya. Y sitúa el gran problema de Sánchez no en las causas judiciales ni en la carestía de la vivienda, sino en lo que llama la mochila feminista: una murga eterna, colocaciones, enchufismos y un PSOE que, a su juicio, representa la censura y la disonancia cognitiva. Dice que eso puede llevarlo a la derrota. La salida que propone es curar esa estupidez desde dentro, mediante las primarias que marcan los estatutos, no buscando a Abascal para que quite el feminismo, porque eso colocaría en el poder a castas psicopáticas que controlan a los muñecos de la corbata.

Compromís y la aritmética de Alicante

El repaso a Compromís es el más concreto. La coalición con Podemos se ha repartido los escaños por provincias: en Valencia y Castellón los candidatos son de Compromís, pero en Alicante la candidata es de Podemos. El autor sostiene que en Alicante es imposible sacar dos escaños, así que no volverá a votar a Compromís como hizo en las últimas autonómicas. Le agradece cómo apoyó a los interinos y cómo propició la regularización de la que él se benefició, pero lo votará en las autonómicas cuando se presente solo. Es el único apoyo que reconoce con nombre y efecto directo sobre su vida.

La conclusión es frágil y él mismo lo admite: solo hay dos posibilidades, abstención o PSOE, y ni siquiera garantiza el voto porque «luego me viene la pereza». Si va, será sobre la bocina, a las 19:59, cuando empiecen a contar. Lo más importante para mantener la paz y los sueldos a largo plazo, dice, es alejarse del veneno sionista. Es su tesis, no un hecho probado. Y como todo esto toca dinero y política, conviene recordar que ninguna encuesta ni ningún análisis improvisado sustituye al criterio propio ni a la información verificada.

Datos clave
  • El votante sitúa su decisión entre la abstención y el PSOE para el 29 de noviembre.
  • Las 12 promesas de Feijóo que cita incluyen alargar la edad de jubilación y volver al trasvase del Ebro.
  • Sostiene que en Alicante es imposible que Compromís saque dos escaños.
  • Si vota, dice que irá a las 19:59, cuando empiecen a contar.
  • Reconoce haberse beneficiado de la regularización que propició Compromís.
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