Interesante. El poder de la mente es fascinante. Tengo la sensación que a la hora de la verdad, en España la banderilla no cuajará. Los que tanto pregonan con la banderilla no irán en masa a ponérsela, es un acto más de propaganda. No se la va a poner ni Pedro Sánchez, ni Illa tampoco. Los políticos ninguno aunque salieran haciendo un paripé con alguien pinchándoles en el brazo, realmente, aunque parezca mentira, hay gente más crítica con lo que está pasando de lo que nos podamos imaginar, pero la imagen social importa mucho en España y por no quedar como un disidente "desobediente" la gente repite el mantra cuando se encuentra con un vecino y realmente cuando entra en su casa piensa que todo esto es una farsa o no es como nos lo cuentan. Hoy he visto algo sobre la gente que paseaba en la calle Preciados de Madrid, todo hasta arriba, eso refleja que miedo como tal, la gente no tiene, que está deseando de hacer vida normal, si tuvieran tanto miedo no irían, aunque sí que hay gente que vive con miedo brutal (lo hemos comentado en posts anteriores). Los ciudadanos quieren salir, divertirse, al menos una gran mayoría, que el centro de Madrid esté lleno antes de que empiece la Navidad y con partes de la comunidad en confinamiento dice mucho de las ganas de vivir. Luego más de uno dirá en su entorno más cercano que qué pavor, qué irresponsables (mantras del Elbichito) pero a la hora de la verdad, se han cogido un transporte público y se han metido en el centro de Madrid. Haced la prueba con alguien, os dirán "es lo que hay", "esto viene para quedarse" pero en cuanto escuchen a alguien que diga u opine lo contrario se envalentonan y al ver que alguien se ha atrevido a dar una idea distinta, ellos harán lo mismo, porque por ellos, de sí mismo, no sale el atreverse. Me han llegado a decir "qué miedo tengo, nos podemos contagiar" cuando han pasado el verano viajando todo lo posible y yendo a piscinas y bares, ¿no es un sinsentido?. De cara a la sociedad y en este país pasa mucho, el hacerse el responsable y quedar bien con la autoridad ha formado parte de la forma de pensar de los españoles, a la hora de la verdad y cuando no les ven, se cogen el transporte para irse al centro de Madrid o donde sea. Hay mucha hipocresía. La banderilla será una polémica y no sé hasta qué punto cuajará del todo, otra cosa es que la quieran implementar para trabajar y hacer cosas como viajar, y ahí sería cuando podría haber un estallido social. Estamos hablando de salud, de que te impongan meterte en el cuerpo a saber qué porquería. Llevamos años sin tener una banderilla contra el SIDA o el cáncer y ahora resulta que han sido capaces de desarrollar una banderilla en meses, de un bicho desconocido, venga ya.