Vienes aquí a dar golpes de efecto, con tu dialéctica de baratillo, así que inevitablemente tendrás que asumir las críticas. Es el terreno de la supervivencia con el que ambientas ese trabajo que tan malas reacciones recibió.
Bienvenido al debate. Sales de aquí, después de hablar con unos desconocidos, y compruebas con cierto rictus de rabia que no vives en el modo fácil en el que creías vivir.
Claro que hay que tener piedad contigo. Así no acabas dañándote el esmalte dental de tanto rechinar los dientes. La sociedad que criticas en cierto modo te protege. Si esto fuese el reduccionismo biológico del que me acusas, habrías acabado mal más pronto que tarde, pero como vives en el modo fácil, escribes tus opiniones alternando pirulas y paguita estatal.
En la más estricta condición biológica, todos tus átomos de nitrógeno estarían ya cumpliendo su enésimo ciclo de descomposición y asimilación. Pero vives en un orden social donde los que se equivocan tenéis oportunidades, e incluso privilegios, así que disfruta un poco. Dejas la épica de baratillo para la publi del trabajo.