Multa de 10.000 € a un agricultor por un cartel en la carretera: la letra pequeña de la normativa
Un agricultor catalán, Pere Puigbert, denuncia que acumula sanciones por valor de hasta 30.000 € por varias infracciones que considera desproporcionadas. La más llamativa: una multa de 10.000 € por colocar carteles junto a la carretera anunciando su tienda de fruta, bajo el argumento de que pueden distraer a los conductores. La historia, difundida a través de RAC1, ha reabierto el debate sobre la carga regulatoria que soportan los pequeños productores frente a otros agentes del sector.
Las multas: no solo por el cartel
Además de los 10.000 € por la señalización, Puigbert se enfrenta a otras dos sanciones: otros 10.000 € por reutilizar cajas recicladas para envasar manzanas, y una tercera de 20.000 € por vender fruta “fea” o de segunda categoría a vecinos del pueblo, una práctica tradicional que ahora choca con la normativa de comercialización. En total, el agricultor suma 30.000 € en expedientes que, según él, ponen en riesgo la viabilidad de su negocio. La administración le ha dado diez días para retirar los carteles, y el afectado asegura haber llegado a llorar ante la presión.
Doble vara de medir: manteros y agricultores
El caso ha reavivado las críticas hacia la disparidad en la aplicación de la ley. Mientras un agricultor autóctono es multado con cifras millonarias por anunciar su producto, en las ciudades proliferan los manteros que venden sin licencia ni control, a menudo con tolerancia administrativa. Varios análisis apuntan a que la normativa no solo es excesiva, sino que actúa como barrera de entrada para el pequeño productor, favoreciendo a los grandes intermediarios que pueden asumir los costes de cumplimiento. La pregunta que queda en el aire es si el objetivo real es la seguridad vial o la protección de canales comerciales establecidos.
Debates relacionados en el foro