Plata a 13 euros la onza, monedas a 20: el sobrecoste que nadie rebaja
La
plata cotiza a 13,34 euros la onza y las monedas más baratas no bajan de 20 euros sin envío. Un sobrecoste del 33% que descoloca a quien se asoma por primera vez al mercado de la moneda física. La explicación tiene dos patas: el IVA del 21% que grava la plata en España y unos vendedores que, según se lamenta en el sector, se hacen los longuis cuando el metal baja pero actualizan al instante cuando sube una décima.
El debate arranca con una compra concreta: seis onzas de plata y una pieza de 1/10 de oro. Sobre la mesa, cinco candidatas —Maple Leaf, Filarmónica, Krugerrand, Eagle y Britannia— y una pregunta que se repite: ¿cuál conviene? La respuesta más repetida no tiene nada de romántica.
La más barata. Si el objetivo es acumular metal, el diseño es lo de menos.
Qué moneda de plata comprar según el precio
El consenso se rompe en los matices. El Maple Leaf canadiense gana por
precio y popularidad, y suma un argumento técnico: incorpora un sello antifalsificación con la hoja y el año. La Filarmónica austriaca y el Krugerrand sudafricano quedan justo detrás. El American Eagle, en cambio, arrastra un sobreprecio que muchos consideran injustificado.
Hay quien directamente descarta el Maple por motivos que poco tienen que ver con la numismática: desprecio a lo anglo, o el rechazo a llevar a la reina en el reverso. Son gustos. El Krugerrand, en cambio, se defiende por otra vía: es una moneda muy conocida, y eso facilita colocarla el día que toque vender.
Las manchas de leche del Maple Leaf y el año que lo cambió todo
Aquí llega el dato que separa al aficionado del comprador informado. Las monedas de plata de la Real Casa de la Moneda de Canadá arrastraron durante años un problema serio:
manchas de leche que blanqueaban la pieza entera. Las protestas de los coleccionistas se estrellaron contra una respuesta oficial que venía a decir que, siendo bullion de
inversión, daba igual.
La casa recapacitó y aplicó un proceso llamado
Mint Shield que evita esas manchas. El problema: empezó a aplicarse en
2018. De ahí la recomendación tajante que circula: no comprar plata canadiense anterior a ese año. Un detalle que puede arruinar la compra más barata del escaparate.
Queen's Beasts y el anzuelo del premium bajo
Frente al bullion puro asoma la tentación coleccionista. Las Queen's Beasts, con el León como primera pieza de la serie, se ofrecen a menos de
18,5 euros la onza en algunos distribuidores europeos: un premium que, a precio de bullion, invita a apostar por la revalorización futura. El cálculo más optimista asume que la primera moneda de una tirada corta siempre sube. El escenario pesimista recuerda que, si compras pocas piezas, la revalorización se la come el diferencial de compraventa.
La conversación deriva hacia el calendario lunar, las series de tirada baja y los delfines australianos. Y hacia el oro: quien maneja cantidades pequeñas elige por diseño, precio y popularidad, no por catálogo.
El IVA del 21% que se come el margen
La queja de fondo es fiscal. En España la plata tributa con IVA, así que al precio del metal se le suma un
21% de entrada. Con la onza a 13,18 euros, algunos sostienen que las monedas deberían venderse a 15 o 16, no a 20. La brecha entre spot y escaparate no es un misterio: es impuesto, comisión y un vendedor que no tiene prisa.
Queda la apuesta de fondo, la que sostiene la compra: la convicción de que la plata pegará un subidón en
15 o 20 años. Si llega antes, se cobra. Si llega tarde, lo cobran los
hijos. Es la versión metálica del dicho ese de que la bolsa es el mecanismo por el que se transfiere dinero de los impacientes a los pacientes.
Con estos números, comprar seis onzas es una decisión de fe más que de cálculo. Y el vendedor lo sabe.