La ley marroquí castiga la homosexualidad y, según un libro, el rey la practicaba
El artículo 489 del Código Penal de Marruecos castiga los «actos licenciosos o contra natura» con hasta tres años de cárcel. El mismo país es el socio de España en frontera y antiterrorismo. La contradicción estalla con un libro de un militar disidente marroquí, publicado en francés en 2014, que atribuye al rey Mohamed VI una vida sexual que la ley marroquí convierte en delito.
Un palacio en Gabón y las sospechas de siempre
El autor, Abdelilah Issou, relata que en la alta sociedad se rumoreaba desde la juventud del monarca. Menciona viajes a Brasil y Santo Domingo y un palacio en Gabón cuyo clima, según él, nadie soportaría sin una razón de peso. Añade la amistad del rey con luchadores como indicio de sus preferencias.
La dimensión política es inmediata: Mohamed VI es «Comandante de los Creyentes», máxima autoridad religiosa que supervisa miles de lugares de culto. Su código penal criminaliza exactamente lo que el libro le atribuye. La contradicción no es solo moral; es jurídica y diplomática.
Las acusaciones no están verificadas y el libro tiene escasa difusión. Pero la obra se reflota como un argumento contra el régimen alauí, justo cuando España negocia con Marruecos control migratorio y estabilidad regional. La pregunta final: ¿cuánto aguanta un aliado cuya doble moral es, según esta versión, constitutiva? El libro no la responde. Quizá por eso incomoda.