Yo no creía en los adivinos ni en los astros ni en nada de nada.
La abuela de mi primera muyer adivinaba el futuro, una vez vio un pozo y sabía que allí se ahogó un niño porque lo oía gritar, ese rollo. Todo muy oscuro, de una aldea del Teruel profundo de antes de la guerra. No veas.
Mi muyer como he comentado alguna vez es china. A los chinos este asunto les encanta. Todo lo que sean horóscopos, adivinos, etc, les mola. Total que, estando ya divorciada de su primer mar1, se va con una amiga a ver a un adivino que, para terminarlo de arreglar, era ciego.
El tipo le dijo: Tu vida dará un giro. Lo hará cuando llegue el hombre que tiene el cielo en los ojos. El te llevará a vivir al otro lado del mar. Y el final de tu vida será dichoso y abundante.
El hombre del cielo en los ojos se supone que soy yo, a quien todavía no conocía entonces. Una manera poética de referirse a un "lao wai" con los ojos azules. El otro lado del mar es una metáfora para decir lejos, muy lejos. Los chinos la usan a menudo. Solo le pidió su nombre y su fecha de nacimiento para levantar una carta astral en su imaginación, porque, como digo, el tipo era ciego.
Así que me pasa como al gallego con con las meigas, vamos.
Leo a menudo que lo que sucede en el mundo es una lucha del Bien contra el Mal. No soy creyente, como digo y me parece que, por lo que voy viendo, el Mal va ganando de goleada y no tiene pinta de que el partido se dé la vuelta.
Y coincido con el que dijo que los millonarios no creen en la astrología, pero los billonarios, sí.