El theremin: se toca sin tocarlo y casi nadie acierta la nota
¿Se puede ejecutar una partitura sin tocar el instrumento? Sí, y se llama theremin. Un aparato de hace décadas que se toca moviendo las manos en el aire, sin contacto físico, y que convierte cualquier interpretación en un ejercicio de puntería. La discusión arranca con una pieza que muchos atribuían a una soprano y que resulta ser cosa de este cacharro. El hallazgo descoloca:
la tecnología suficientemente avanzada es indistinguible de la magia, y este instrumento lleva décadas demostrándolo.
Qué es el theremin y por qué suena a playback
El theremin es un instrumento electrónico que se ejecuta sin contacto: el intérprete mueve las manos cerca de dos antenas y el aparato traduce la distancia en sonido. No hay trastes, no hay teclas, no hay referencia física. El resultado, para el oído no entrenado, es una voz fantasmagórica que
canta mucho y que a muchos les suena a playback. En su casa, claro. La pieza del Maestro Morricone que muchos creían interpretada por una soprano resulta ser un theremin, y ahí empieza el desconcierto.
La dificultad no es estética, es geométrica.
No es que sea difícil: es que no sabes dónde coño están las notas. Sin referencias táctiles, afinar depende de la memoria muscular y de la posición exacta de la mano en el aire. Hay quien lo compara con sintonizar una radio con mala señal: dependiendo de dónde te pongas, la señal mejora, pero al rato se va otra vez.
Máh o menóh.
De los años 70 a la experimentación actual
El theremin vivió su momento de gloria en los años 70, la década de la experimentación. Grupos como Led Zeppelin lo incorporaron a su arsenal sonoro, y desde entonces ha sobrevivido en bandas sonoras, en el imaginario de la ciencia ficción y en el repertorio de unos pocos especialistas. Su rareza no es un defecto: es su identidad.
La conversación deriva hacia terrenos menos académicos.
El único instrumento del mundo con el que ejecutas una partitura sin tocarlo, resumen. Otros prefieren el chiste fácil y lo rebautizan como
el Pajerum, uno de los instrumentos más difíciles. La coña se repite con variantes: pajas al aire, pajilla musical, pajote al hombre invisible. El theremin, mientras tanto, sigue sonando.
Al final, la conclusión es la de siempre: un aparato que lleva décadas entre nosotros, que se toca sin tocarse y que casi nadie sabe dónde tiene las notas. Como la mayoría de las cosas que funcionan.