Mineras de oro y plata: el mercado no se cree sus resultados
Primero la paradoja: el oro y la plata llevan subiendo desde los mínimos de 2015 y, sin embargo, sus mineras acumulan una década de lateral. Los resultados trimestrales mejoran, los márgenes crecen y el exceso de deuda del ciclo de 2011 se ha ido retirando. El mercado, ni caso.
Apalancamiento que no cotiza
La lectura habitual del sector define a las mineras como una jugada apalancada sobre el metal, con un multiplicador de dos a tres veces. Si eso es así, la base de diez años debería haber acabado en revalorización; en su lugar, cotizan como si el rally no existiera. Hay quien lo lee como una oportunidad value de manual, con la paciencia como única virtud necesaria.
Regalías: la prima que se explica sola
El subsector de regalías es otro caso. Estas compañías no abren minas: financian a quien las desarrolla y cobran en especie, normalmente un porcentaje de la producción. Resultado: márgenes de caja del 96% en el último trimestre reportado por una de las grandes y del 86% en Royal Gold, con una opcionalidad que no cotiza en los múltiplos. Si aparece un yacimiento nuevo en un terreno ya pactado, la regalía ya está pagada. El caso de Goldstrike –2 millones de dólares en 1983 y más de 40 millones de onzas después– se cita como el ejemplo fundacional de Franco-Nevada.
Franco-Nevada reportó 132.400 onzas equivalentes vendidas y un 57% más de ingresos interanuales; Wheaton Precious Metals, 202.229 onzas equivalentes y un 6,3% más. Frente a eso, el escenario prudente avisa de una corrección de en torno al 35% antes de tocar suelo; el optimista habla de oro a 10.000 dólares y plata a 200 en 2030. Con una base de diez años y dos lecturas tan enfrentadas, la pregunta queda abierta: ¿hay que esperar al suelo o el suelo ya se formó?