La plata busca suelo en 31,65 dólares antes de atacar los 35
Según un forero que sigue el metal, la plata ya ha retrocedido hasta donde tenía que hacerlo y el suelo está en 31,65 dólares. Desde ahí, el camino solo puede ir hacia arriba, de vuelta a los 35. Quien sostiene esa tesis no se ha limitado a enunciarla: ha aprovechado la caída para comprar todos los tubos de monedas que ha podido y ahora espera sentado a que el mercado le dé la razón. Con el precio de nuevo por encima de los 32 dólares, ese escenario sigue vivo, pero con una advertencia: si se pierde el nivel de 30,65 dólares, la cosa se pondría
muy fea, según el mismo forero, que sitúa la media de 200 sesiones en la zona de 30,65-30,70.
La tesis del retroceso: 31,65 de suelo y 35 de objetivo
El razonamiento es de manual: un activo que sube corrige parte del tramo recorrido y después continúa. Trasladado al precio de la plata, el retroceso tenía que agotarse en
31,65 dólares antes de retomar la senda alcista, y perder ese nivel invalidaría el escenario por completo. Con esa premisa, la estrategia consiste en acumular metal físico en cada caída y no mirar la cotización a diario.
Acumular y esperar.
Hay versiones más flexibles del mismo pronóstico. Alguna sitúa el rebote algo más abajo, en torno a 31,40 dólares, y acompaña la previsión con una referencia para el oro, los 1.680 dólares. Otra corriente rebaja la exigencia hasta hacerla irrelevante: da igual si el suelo está en 31,40, en 31,65 o dos dólares más abajo, porque lo que importa es el medio y largo plazo en metal en la mano. Los productos apalancados, para ese perfil, son
humo.
No hay unanimidad ni de lejos. Un forero avisa de que no existe argumento, ni técnico ni fundamental, que sostenga un repunte inmediato, y que comprar a estos precios es una temeridad. La discusión, por tanto, no es sobre la dirección final, sino sobre el tiempo y el camino.
¿Por qué los 30,65 dólares son la línea roja de la plata?
Porque es el nivel donde se rompe el escenario alcista y se abre la puerta a una caída con pocos frenos. En la zona de
30,65-30,70 dólares pasa la media de 200 sesiones, y perderla dejaría el gráfico muy deteriorado. El escenario más pesimista que se ha puesto encima de la mesa apunta directamente a los 26 dólares si ese soporte no aguanta.
Del otro lado hay quien lee lo contrario: si el precio atraviesa las medias de 100 y 200 sesiones, el aviso no es de subida sino de
sangría. La contradicción es elocuente. Dos lecturas del mismo gráfico, la misma media, conclusiones opuestas. Los pronósticos de corto plazo se han ido corrigiendo sobre la marcha: el cierre previsto para una jornada concreta en un mínimo de 32,18 dólares no llegó a producirse.
QE3, un euro en 1,3175 y las elecciones americanas
El argumento de fondo, según uno de los participantes, es monetario. Si la Reserva Federal mantiene la expansión y pone más dólares en circulación para sostener la economía, cada billete nuevo diluye el valor de los que ya existían. La consecuencia lógica, para esa lectura, es la búsqueda de refugio en
metales preciosos y en petróleo.
El repaso cronológico que se hace de las últimas semanas también es financiero. La subida de agosto se atribuye al tirón del euro frente al dólar tras las reuniones del BCE, y la de septiembre hasta mediados de octubre al QE3. A partir de ahí, corrección. Y una referencia concreta: el euro toca los
1,3175 dólares, un nivel que un forero considera techo antes de girarse a la baja.
Sobre el calendario electoral planea otra hipótesis, la de unos precios fuertemente intervenidos hasta que se celebren los comicios americanos. Nadie mueve ficha, ni en metales, ni en mercados, ni en decisiones delicadas como una hipotética guerra con Irán, para no perturbar la cita con las urnas. Es una sospecha, no un dato, pero explica la sensación de lateralidad que arrastra el metal.
El robo que dejó atrás las monedas de plata
En medio de las previsiones, un episodio doméstico devolvió el asunto al suelo. Un ahorrador contó que le habían entrado en casa y se habían llevado todas las joyas y el oro. Las monedas de plata las dejaron allí, con un comentario amargo:
la plata es de pobres. Según su relato, ni la puerta ni las ventanas aparecieron forzadas.
La reflexión posterior fue incómoda y muy poco financiera. Varias respuestas insistieron en lo mismo: esconder bien el metal o llevarlo a una caja de seguridad, y pensar dos veces antes de declararlo en una póliza, porque el papel que documenta lo que uno guarda en casa no siempre juega a favor. La conclusión práctica es que la seguridad física de la inversión pesa tanto como el precio de compra.
Del cierre en 32,18 a «ya está lista para explotar»
El pulso con el gráfico ha sido constante. Se pronosticó un despegue con superación de los 33 dólares y después una jornada de cierre en 32 dólares como mínimo, con 32,18 como cifra concreta. No se cumplió. La respuesta fue asumir el fallo y recordar que
solo acierta o falla quien se moja, mientras el precio de la plata volvía a colocarse por encima de los 32.
Hubo tiempo incluso para una petición imposible: el precio exacto de la plata el 22 de febrero de 2032, día de jubilación de quien preguntaba. Y para la pulla de que quien hace estas previsiones tiene algo de gafe. El último mensaje del tramo, en cambio, vuelve a la carga con fuerza: el metal está preparado para subir con contundencia y las posiciones cortas de los grandes bancos lo van a pasar mal.
Con el precio por encima de los 32 dólares, la tesis del retroceso agotado sigue viva. La reserva es la de siempre: mientras los 30,65 aguanten, el escenario se sostiene; si ceden, la conversación cambia de signo. Nadie ha dado todavía con la fecha, y ese es el único dato que falta.