El hilo deja de discutir a Iker y discute qué es ser de derechas
Cuarenta mensajes, todos del 26 de septiembre de 2026. Ya nadie pregunta dónde está la derechización. El hilo se ha mudado a otra cosa: a definir qué es ser de derechas, a repartir la culpa entre los que se fueron y los que se quedaron, y a decidir si el presentador es un converso o un vendido. Y vuelve la vacuna.
Qué se ha sabido
Sobre Iker Jiménez, nada nuevo.
Ninguno de los 40 mensajes trae una declaración suya, un corte de programa ni una audiencia de Horizonte. Ni una fecha. Nadie intenta siquiera responder a la pregunta del tramo anterior.
Lo único que entra con pinta de fuente es un tuit. Un forero lo pega y dentro se responde a una periodista: que quienes dijeron ver cadáveres en el aparcamiento de Bonaire fueron compañeros de la cadena de la competencia, y que a él también le molestaría firmar un
3% de audiencia mientras la otra pasa del 11%. Ahí están las dos únicas cifras del tramo.
Reaparece también el agravio sanitario, pero en otra forma. Ya no es el tuit del hospital: ahora alguien escribe que el presentador es «propagandista de la vacuna» y que eso no se olvida.
Y un aviso de trámite: un participante propone meter a un usuario en la lista de ignorados y seguir con el hilo. Otro le responde acusándole de venir de otro foro. Sin prueba ninguna.
Dónde está la bronca
Tres frentes, y solo uno habla de Iker.
El primero es la etiqueta. Un participante sostiene que aquí nadie se ha movido: fueron los demás los que se marcharon al extremo y, de propina, ahora cualquier posición moderada aparece a su derecha. Otro le da la vuelta por el otro lado: si ser de derechas consiste en apoyar al capitalismo internacional, entonces el más de derechas del país es el presidente del Gobierno y los suyos. Con ese razonamiento, la acusación contra el presentador se queda sin objeto. Y un tercero ironiza con las subdivisiones: quiere saber si es «extrema derecha» o «derecha extrema»,
como si fueran dos especies distintas.
El segundo frente es el dinero. La respuesta más repetida ya no discute ideología: dice que el programa viró porque la política da más minutos y más ruido que un triángulo de las Bermudas. Uno lo cierra comparándolo con otro presentador y recordando que poderoso caballero es don dinero. Otro añade que el espacio de misterio de los domingos sigue emitiéndose,
como si eso zanjara algo.
El tercer frente son las teorías. Aquí el hilo se suelta. Hay quien afirma que los medios están en manos de los mismos intereses y que por eso todos empujan en la misma dirección. Hay quien sostiene que el sistema está cargando contra el Gobierno, pero sin dejarlo caer, porque interesa una alternancia falsa. Y hay quien calcula que de la izquierda quedan cuatro gatos y que por eso se grita tanto en televisión. Nada de eso viene con un dato: son opiniones, y varias señalan a personas concretas sin más prueba que el convencimiento. En medio, alguien se inventa un diálogo para mofarse de las teorías del 11-S y se responde a sí mismo con la versión de los aviones.
Entre medias, un intercambio corto sobre si existió cierto expediente. Uno dice que nunca existió y que son paranoias. El otro responde que quien lo niega no tiene ni idea del tema. No aparece un solo documento.
Y el bloque de apagar la tele sigue vivo. Uno cuenta que ya no procesa lo que ve, que todo le parecen payasos, y que para eso se pone una barbacoa en el jardín. Aquí hay un matiz nuevo: la irritación ya no va solo contra el presentador, también contra su compañera de programa, a la que describe como molesta de ver y de oír. Otro lo resume en tres palabras: no los veas.
El tuit que entra al hilo
Es el único enlace del tramo y hace un trabajo muy concreto: devolver una acusación. La respuesta a la periodista no niega los fantasmas, cambia de acusado y mete de paso las audiencias. Aquí el hilo no discute a Iker; discute a la competencia.
Qué cambia respecto a antes
Que la pregunta central se ha evaporado. Antes se pedía una fecha o un corte que demostrara el giro; ahora nadie los pide, porque la pelea es sobre el eje entero. El que dice que no se ha movido y el que dice que el eje lo movieron otros coinciden en algo: la etiqueta no explica nada.
Cambia también el blanco. La vacuna vuelve, pero ya no como anécdota de un mensaje agradecido. Y la compañera de programa entra por primera vez como destinataria directa del cabreo.
Lo que no cambia: cero pruebas. Nadie trae un documento, una audiencia del programa ni una declaración. Solo un tuit con dos porcentajes, y ni eso sostiene lo que se discute.
Quien vaticina, vaticina a lo grande. Uno asegura que las próximas elecciones se manipularán y que de la izquierda quedan cuatro gatos. Otro sostiene que al partido del Gobierno no le van a dejar desaparecer, porque la alternancia falsa interesa. El hilo acaba sin resolver nada, con un usuario en el ignore y una acusación de troll colgando.