El festival «improvisado» de Sol y la duda de quién paga la protesta
Un festival de música con estrellas de la cultura en plena acampada de Sol ha bastado para reabrir un reproche viejo: que quienes acampan no trabajan, sino que viven de la protesta. El vídeo difundido por
El País habla de un festival «improvisado». Improvisar un festival tiene su gracia cuando el reproche de fondo es que todo está pagado.
La letra pequeña del reproche se resume en dos ideas: subvención y liberación sindical.
Quién paga a los que acampan
El argumento que aparece en los comentarios señala a las ONG con financiación pública y a los sindicatos. Un comentario sostiene que entre sindicalistas liberados y quienes les fichan por otro lado ya se cubre el
90%. Sin ninguna prueba que lo respalde, se presenta como un dato.
Un comentario va más lejos y afirma que cobran de Teherán. Es una acusación que no se ha documentado.
¿De qué vive el activista profesional?
Un comentario sostiene que quien acampa aspira a ser una
Irene Montero o una
Ada Colau. Otro comentario señala
2015 como el último año en que, según su cálculo, los acampados trabajaron de verdad.
El festival, según el vídeo difundido por
El País, reunió a estrellas de la cultura.
No hay ninguna prueba de que la acampada se financie desde el extranjero ni de que quienes acampan cobren por protestar. El reproche se queda donde empezó: en los comentarios.