El vídeo del Londres de 1967 reabre la grieta nostalgia-cambio
Un metraje en color de la capital inglesa hace 56 años circula como la prueba de una pérdida. Las imágenes de 1967 no muestran una ciudad lujosa: muestran lo contrario. Gente con gabardina y pelo engominado, calles sin grafitis y una placidez que el Londres actual, en la percepción de muchos, ha vendido a cambio de diversidad y turismo. Lo dice la frase que acompaña al vídeo: “nos lo han robado todo”.
La nostalgia como arma arrojadiza
La reacción no es unitaria. Hay quien llora una adolescencia de finales de los 70 y principios de los 80 y se declara huérfano cultural. Otros, con una mezcla de orgullo herido y resentimiento, describen el cambio físico de la población con términos imposibles de reproducir en un titular. En el lado opuesto asoma la respuesta incómoda: la riqueza que hoy se añora se construyó con explotación colonial, y el “parásito” del relato ha vuelto por la puerta trasera.
¿Pérdida o factura del imperio?
El pulso tiene dos lecturas. Una: el multiculturalismo ha erosionado una identidad cultural que ya no se transmite, y el 90% que algunos citan como tasa de no integración explica esa angustia. Otra: esa identidad se idealiza en blanco, borrando décadas de miseria, borracheras y broncas callejeras que el propio vídeo no quería mostrar. Entre ambas, un hecho simple: hace 56 años, Londres no era un paraíso; era una ciudad europea con un imperio en descomposición.
La pregunta queda abierta: ¿se puede recuperar una comunidad sin reproducir sus exclusiones? El vídeo no responde. A la generación que lo comparte, tampoco le sobra la respuesta.