Un foro debate sobre la «profundización de la democracia» y el control de webs
La escena se repite cada vez que se habla de «regeneración democrática»: alguien deja caer que hay que «profundizar en la democracia» y, a los pocos días, aparece sobre la mesa la palabra censura. El detonante de esta discusión fue un mensaje que resumía el plan en una frase: «Según él, para tener una profundización de la democracia: Éste sitio tiene los días contados...». A partir de ahí, la conversación derivó hacia lo que muchos leen como un intento de controlar la información que circula por internet.
El asunto no es menor. Se habla de regular webs y opiniones en redes sociales, de combatir la desinformación y de garantías informativas. Un participante afirma que la UE ya ha puesto sobre la mesa sus prioridades: lucha contra la desinformación y contra la información que, siendo cierta, pueda causar problemas de orden público. El problema, señalan los críticos, es quién decide qué es un bulo y qué no.
Qué se plantea y por qué genera rechazo
El núcleo del debate está en la definición. Si el criterio para censurar es que la información «pueda causar problemas de orden público», el margen para cerrar cualquier cosa es enorme. Un participante lo resume con retranca: «Joder, van a censurar los hilos de terraplanismo y los chemtrails? Me pinchan y no sangro». La ironía apunta a que el problema no es el contenido absurdo, sino la puerta que se abre.
Hay quien sostiene que el objetivo real es otro. «Lo que llama poderosamente la atención es que en ningún momento se anima a la gente a formarse, investigar y aprender para que no le puedan engañar. Está claro que lo que quiere es gente completamente manipulable y un único canal por que se pueda recibir información, previamente cribada por supuesto», apunta otro mensaje. La tesis es que la censura no busca proteger al ciudadano, sino reducir las fuentes a las que puede acceder.
La comparación con otros países aparece pronto. «Nuestro futuro inmediato es como el kirchnerismo en Argentina, pero sin poder inflacionar moneda propia, que dependemos del BCE», se lee. Y la referencia a la República Democrática Alemana: «No hay nada tan democratico como la censura, o como la Republica Democratica Alemana».
La financiación de medios y el doble rasero
Una parte de la discusión se centra en el dinero. «Sobre las webs sufragadas por el PSOE no dice nada. Es que ni disimula el psicópata», critica un mensaje. La acusación es que no se habla de los medios que reciben financiación pública afín, pero sí se quiere regular los que no lo son.
Otro participante añade: «Las financiadas por el PSOE son la risa comparadas por las financiadas por el chepas o rufián. Por no hablar de Spanish Revolution, el salto, la marea,...». La discusión sobre quién financia a quién se cruza con la ley de amnistía y con la ley de garantías informativas y libertad periodística que, según otro mensaje, ya estaría «en el horno».
El trasfondo es la desconfianza en el regulador. «Ah... y por cierto, quien decidirá que es un bulo, fango o desinformación? Os acordáis de la Plandemia, donde TODOS los canales de television decian lo mismo? Eso es lo que quiere el Felón», se pregunta otro. La referencia a la pandemia como ejemplo de relato único es recurrente.
El control de la identidad digital como telón de fondo
Más allá de la censura de contenidos, aparece un segundo frente: la identificación total para entrar en redes sociales. «TODAS LAS PARTES HACEN COMO SE PELEAN PERO EL OBJETIVO FINAL ES EL HUMANO TOTALMENTE IDENTIFICADO CON TODOS SUS PARAMETROS BIOLOGICOS CONECTADOS A LA NUBE», alerta un mensaje. Se menciona a Elon Musk como ejemplo de quien «hace como que esta en contra de la censura, pero esta a favor ded la identificacion en realidad».
La conexión con empresas de identificación facial y bases de datos se plantea como el verdadero riesgo. «GESTIONADA OR EJEMPLO POR AUTHORIX. UNA EMPRESA DEL MOSSAD NSA MARRANA UNIDAD 8200 QUE ADEMAS CONTROLA OTRAS REDES DE IDENTIFICACION FACIAL COMO AEROPUERTOS Y OTROS GRANDES ESPACIOS». La afirmación no está verificada, pero el temor a un registro centralizado de usuarios recorre la discusión.
El desgaste de la palabra democracia
El hilo deriva hacia una crítica más amplia al sistema. «Cada dia que pasa, soy menos demócrata. Y lo digo así, sin tapujos, no en forma irónica ni con sorna», escribe un participante que enumera agravios: «trenes explotando para ganar unas elecciones, revisionismo histórico para borrar y reescribir la historia, pedófilos decidiendo en Davos el futuro de toda Europa, mafias disfrazadas de ONG traficando ilegalmente con personas, absolucion de golpistas separatistas, tolerancia e incluso pactos con etarras, servidumbre a Marruecos... En fin, si esto es democracia yo me declaro totalmente anti-demócrata».
La conclusión de otro mensaje es más seca: «Cuando una frase contenga la palabra democracia, preparate para ser estafado». Y una tercera vía apunta al problema de fondo: «La democracia no puede funcionar cuando la mayoría de la gente es retrasada mental. Es imposible. Al menos esta democracia».
Qué puede pasar ahora
El escenario que se dibuja es el de una ley de garantías informativas que avance en paralelo a la ley de amnistía. «Igual que ha sacado la ley de amnistía, ya tiene en el horno la ley de garantías informativas y libertad periodistica», apunta un mensaje. La UE, por su parte, ya ha marcado el terreno con la desinformación como prioridad.
La pregunta que queda en el aire es si esto se quedará en un anuncio o si habrá consecuencias reales para las webs y las redes. «Ojalá lleves razón, tiene pinta que ha terminado su partida», responde alguien a la tesis de que el Gobierno está acabado. Otro lo ve distinto: «Lo que creo es que le han leído la cartilla y se ha lanzado cuan perro tras el hueso de mantenerse unos años más. Le ha tocado a España mover la ventana».
El dato que descoloca: en un hilo de 143 respuestas, ni una sola defiende la medida. Ni una.