Alvise Pérez y EDA TV, demandados: arranca la cacería
La demanda de Pedro Sánchez contra Alvise Pérez y su medio, EDA TV, no va a silenciar nada. Con toda probabilidad hará justo lo contrario. La denuncia se notificó al canal y el asunto, según el primer análisis que se hizo de él, iba
cogiendo velocidad: menos tiempo del que muchos esperaban entre el anuncio y el papel. El marco elegido es el de los «bulos», y ahí arranca la bronca. Porque la cuestión discutida no es si el personaje exagera —de eso hay opiniones para todos los gustos—, sino si el Estado debe ser quien decida qué es mentira y qué no lo es.
Qué se sabe de la demanda y del medio señalado
EDA TV es la plataforma desde la que el agitador convertido en eurodiputado distribuye su contenido, y la denuncia apunta a la vez al responsable y al canal. El primer análisis que se hizo del movimiento sostiene que la
cacería no se limita a un nombre: alcanza también a los medios que publican lo que no gusta en Moncloa. Hay quien defiende que existían vías mucho más simples para meter en un juzgado al personaje —el acoso o la difusión de datos privados de terceros— y que se eligió, en cambio, la puerta de la censura. Enfrente, el argumento contrario se resume en una frase: hay que acabar con los creadores de bulos. Ambas posturas conviven sin reconciliarse.
El efecto Streisand y de quién era la «máquina del fango»
Cuando alguien intenta tapar una información, el resultado suele ser el opuesto: más difusión, más público y más curiosidad. Es el efecto Streisand, y en este asunto apareció citado con su definición de manual: un intento de censura o encubrimiento que fracasa porque la información acaba siendo ampliamente divulgada y recibe mayor visibilidad de la que habría tenido de haberse callado. La ironía de fondo es otra. La expresión «máquina del fango» se atribuye al italiano Umberto Eco, pero no para señalar al poder quejándose de la prensa, sino al revés: describía la estrategia de Berlusconi contra los medios y la judicatura que no le eran afines. El término ha cambiado de dueño, y ahora se usa en la dirección contraria a la que lo vio nacer.
El historial judicial: las demandas que se dice que ha ganado
En torno al caso circuló una afirmación difícil de verificar: que Alvise Pérez habría ganado todas las demandas que le han puesto, «decenas», según esa versión. En el mismo paquete se difundió que el Tribunal Supremo habría fallado a su favor en el pleito con la periodista Ana Pastor, con condena al pago de las costas judiciales, una resolución que el interesado habría utilizado para exigir rectificación pública a los medios que lo venían etiquetando como condenado. Conviene no tragárselo sin comprobarlo: son datos que circulan atribuidos a medios afines al propio demandante, no una confirmación judicial accesible. Quien quiera sostener que la cacería es una encerrona tiene ahí su mejor munición; quien quiera sostener que el personaje vive de la calumnia, también.
¿A quién le quita votos Alvise? El cálculo electoral
La primera lectura que se hizo del impacto político fue la contraria a la que buscaba el denunciante: al demandado esto le favorece. El matiz importa. El perfil de este votante no es el clásico abstencionista ideológico ni el votante de izquierdas desencantado: los cálculos que circulan apuntan al trasvase desde partidos de la derecha y, sobre todo, a los hastiados que se quedaban en casa y que ahora ven un motivo para ir a votar. Un nombre de agrupación, por sí solo, ya recoge bastante de ese estado de ánimo. La pregunta que nadie resuelve con datos es cuánto de ese voto es nuevo y cuánto es simplemente un voto prestado que volverá a su casa.
Aforamiento, Eurocámara y la carrera contra el reloj
Aquí está el detalle procesal que más se repite. La hipótesis que domina el análisis es que la prisa tiene una explicación técnica: se quiere imputar al personaje antes de que consolide su escaño y su aforamiento. Si eso es así, el calendario judicial pesa más que el fondo del asunto. Queda la pregunta de qué pasa con los eurodiputados que ya han sido condenados y cómo se comporta la inmunidad en esos casos. Y una crítica que no viene solo de sus partidarios: la sospecha de que en Bruselas termine siendo otro sueldo público más y poca cosa, ese escaño de unos 8.000 euros al mes que tantas carreras han domesticado.
Los episodios locales y el señalamiento en la calle
El otro frente es el de la España pequeña. El propio canal publicó el relato de sus reporteros increpados en un municipio de Toledo, con nombres y apellidos de vecinos y de un afiliado sindical que, según esa versión, se sumaron a los gritos y amenazas; un habitante de la localidad resume el ambiente con una frase: «le caen mal al 80% del pueblo». Con estos materiales, la línea entre denuncia y señalamiento se vuelve borrosa, y es exactamente donde el asunto puede envenenarse.
Georges... La circulación de afirmaciones sin prueba, como el supuesto pago de 30 millones de dólares del cartel de Medellín al PSOE, sirve de recordatorio: en esta guerra el dato verificado escasea y el rumor corre gratis.
¿Cómo se cierra esto? Nadie lo sabe. Si la demanda avanza, el proceso dará al demandado más minutos de televisión y más material para su relato de mártir. Si se atasca, el Gobierno tendrá que explicar para qué abrió la puerta. Con lo que hay encima de la mesa, la apuesta razonable es que el ruido suba antes de que ningún juez se pronuncie sobre el fondo.