Vividor Alicantino
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Un grupo de menores migrantes se ha concentrado en la explanada de El Guano, en Ceuta, para exigir la apertura de un centro de menores. La lluvia complica una situación que ya era precaria. El agua cayó sobre **Ceuta** y, con ella, llegó lo que nadie quería ver. En la explanada del barrio de **El Guano**, un grupo de menores migrantes se concentró para exigir algo tan básico como un techo: un centro de menores.
Un grupo de menores migrantes se ha concentrado en la explanada de El Guano, en Ceuta, para exigir la apertura de un centro de menores. La lluvia complica una situación que ya era precaria.
El agua cayó sobre Ceuta y, con ella, llegó lo que nadie quería ver. En la explanada del barrio de El Guano, un grupo de menores migrantes se concentró para exigir algo tan básico como un techo: un centro de menores. Lo recogió El Pueblo de Ceuta en un vídeo difundido por redes sociales. No es una imagen nueva, pero sí más urgente cuando el suelo está mojado y la noche se acerca.
Los chavales gritaban una consigna clara: quieren un centro de menores. No es un capricho. Ceuta es una ciudad de 18,5 kilómetros cuadrados donde la presión migratoria se concentra en espacios reducidos. La explanada de El Guano, un descampado junto al puerto, se ha convertido en un punto de espera para quienes llegan solos, sin familia y sin plaza en la red de acogida.
La lluvia no es un detalle poético. Un menor durmiendo a la intemperie con agua encima tiene más probabilidades de enfermar, de ser víctima de abusos o de desaparecer del radar de los servicios sociales. La demanda de un centro no es un lujo: es la puerta de entrada al sistema de protección.
El barrio se llama El Guano. El nombre viene del guano, el excremento de aves marinas que se acumulaba en la zona cuando Ceuta era puerto de escala. Hoy es una explanada junto al mar, con el puerto al lado y la frontera con Marruecos a un tiro de piedra. No es un barrio residencial al uso: es una franja portuaria donde la ciudad y el mar se confunden.
Que los menores se concentren precisamente ahí no es casual. Es uno de los pocos espacios abiertos donde pueden estar sin ser desalojados de inmediato, pero también es un lugar sin servicios, sin baños, sin sombra en verano y sin refugio cuando llueve. La paradoja es que están a metros del puerto, la puerta de entrada y salida de la ciudad, y a la vez en tierra de nadie.
La lluvia no crea el problema, pero lo hace visible. Un centro de menores no se improvisa: requiere personal, presupuesto y una decisión política. Ceuta depende del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones para la acogida de menores no acompañados, y la ciudad ha reclamado en repetidas ocasiones más recursos. Mientras tanto, la explanada sigue ahí.
El vídeo difundido por El Pueblo de Ceuta muestra a los chavales gritando, mojados, con la ciudad detrás. No hay pancartas, no hay portavoces. Solo una demanda que se repite cada vez que llueve. La pregunta no es si necesitan un centro. La pregunta es cuánto más tiene que llover para que deje de ser una noticia.
Si este asunto afecta a menores, cualquier decisión sobre su acogida corresponde a los servicios sociales y a la administración competente.
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