Listas de bots en la guerra de Ucrania: la acusación que se volvió contra quien la lanzó
En el subforo III Guerra Mundial, un mensaje inicial enumeró a más de treinta cuentas a las que atribuía operar como «bots a sueldo de la OTAN y sus multis». El listado, que arrancó con la afirmación de que «a muchos ya les teníamos calados de la plandemia», se convirtió en el eje de una discusión de 131 respuestas que se prolongó durante 1.483 días. La lista no se quedó en una denuncia: se transformó en un arma arrojadiza que acabó apuntando también a quien la había impulsado.
Qué decía la lista y a quién señalaba
El mensaje inicial no aportaba pruebas técnicas. Solo nombres. Más de treinta cuentas, entre ellas algunas que después aparecerían en listas paralelas, quedaron marcadas como presuntos perfiles coordinados al servicio de intereses atlánticos. La acusación de fondo era que existía una red organizada para condicionar el relato sobre la guerra de Ucrania.
La respuesta no se hizo esperar. Un participante replicó que «cómo os gusta a los rojos eso de hacer listas», invirtiendo el sentido de la sospecha: para él, el listado era una maniobra de quienes se alineaban con Moscú. La discusión derivó en un intercambio de acusaciones cruzadas sobre quién coordinaba a quién.
De denunciar bots a fabricar listas propias
Lo llamativo del asunto es que la herramienta se replicó. Varios mensajes posteriores reprodujeron listados casi idénticos, con nombres añadidos y etiquetas acumuladas. La dinámica dejó de ser «quién es un bot» para convertirse en «quién tiene la lista más larga». Un participante resumió la paradoja: «Sin duda los más hijos de puta, ellos hicieron una lista al principio con todos los prorrusos».
La acusación de bot se convirtió así en un mecanismo de descalificación mutua. Si alguien te incluía, eras un operador externo. Si tú incluías a otro, recuperabas la iniciativa. El resultado fue una escalada de listas que, en la práctica, vaciaba de contenido la acusación original.
El giro contra quien impulsó el listado
Hacia el final del hilo, el foco cambió de dirección. Un mensaje señaló directamente al promotor de la lista con una acusación de trayectoria: «de troll favorito a verdulera oficial del foro y finalmente a flodear hilos sin descanso para intentar contrarrestar a un tal carrancas». La frase, dirigida a quien había iniciado el listado, sugería que el propio denunciante de bots había acabado comportándose como un operador de relato.
Otro participante fue más lejos: «Listado de bot rusos cabrones en el primer puesto Carrancas». La acusación se invirtió por completo. Quien había señalado a treinta cuentas como presuntos bots pro-OTAN terminó siendo señalado como el principal bot pro-ruso. La lista se había comido a su autor.
El contexto: una guerra que se libra también en los comentarios
El episodio no se entiende sin el marco en que se produjo. En las 36 horas anteriores a la apertura de este hilo se abrieron 149 hilos más en el mismo subforo. Los temas dominantes eran la contraofensiva ucraniana en Járkov, los bombardeos rusos sobre la red eléctrica y el debate sobre el uso de armamento nuclear. En ese clima, la acusación de bot funcionaba como un atajo para deslegitimar al adversario sin discutir sus argumentos.
La propia dinámica del hilo lo confirma. Los mensajes más valorados no analizan pruebas de coordinación, sino que celebran haber bloqueado previamente a los señalados. «Entro, veo que ya los tenía a todos en la nevera previamente y me voy», escribió un participante. «Tenía al 90% ya en la nevera antes del otanfato», añadió otro. La lista no servía para debatir: servía para confirmar una sospecha previa.
Qué queda de la acusación original
Ninguna de las cuentas señaladas fue verificada como bot por un análisis independiente. No hay en el material datos técnicos, direcciones IP ni patrones de publicación que respalden la acusación. Un participante llegó a pedir precisamente eso: «Alguien puede sacar ips por casualidad a ver cuantos tienen la misma?». La petición quedó sin respuesta.
Lo que sí queda es un patrón reconocible: la acusación de bot como arma retórica en un conflicto donde el relato es parte del campo de batalla. La lista inicial de treinta nombres acabó generando listas de respuesta, acusaciones cruzadas y un giro final que señaló al propio autor. La pregunta de si existen bots a sueldo de la OTAN en un subforo español sigue sin respuesta. La de si la acusación sirve para algo distinto de descalificar al que discrepa, tampoco.