Anónimo222
Madmaxista
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Las bajas laborales le cuestan a España 92.000 millones al año y crecen casi cinco veces más que en la UE
Noventa y dos mil millones de euros. Es lo que le cuestan cada año a España las bajas laborales, según el primer informe del Observatorio de Absentismo Laboral de Aecoc,...
Noventa y dos mil millones de euros. Es lo que le cuestan cada año a España las bajas laborales, según el primer informe del Observatorio de Absentismo Laboral de Aecoc, presentado este miércoles en Madrid. Una cifra que supera en 20.000 millones el gasto en educación pública y que no deja de crecer: desde 2018, las ausencias por incapacidad temporal han aumentado un 73% en España, casi cinco veces más que en el conjunto de la UE, donde subieron un 16%. No es un mal año ni una racha pasajera, advierte el estudio, elaborado con Marlex y la mutua Umivale Activa, sino una tendencia que se ha ido consolidando año tras año.
Un trabajador español pierde 4,9 semanas al año por enfermedad. Ningún otro país de la OCDE pierde tantas. Desde 2018, ese tiempo ha crecido un 69%, mientras que la media de la organización ha subido un 15%. La tasa de absentismo por incapacidad temporal, por su parte, ha aumentado un 44% en seis años, hasta el 5,94%.
La factura no se reparte por igual. Apenas el 16,2% de los trabajadores acumula el 69,3% de las bajas y el 62,6% de las jornadas perdidas. Y un puñado de procesos pesa más que todos los demás: las bajas de más de un año son solo el 2,4% de las que terminan, pero se comen el 34,1% de los días de trabajo perdidos. Esas bajas interminables son cada vez más frecuentes. Su prevalencia ha crecido un 95% desde 2018, y a finales de 2024 casi una de cada cinco bajas activas (el 17,4%) llevaba más de doce meses abierta.
"No podemos abordar todas las bajas de la misma manera", advierte Héctor Blasco, director general de Umivale Activa. A la repetición y la duración suma un tercer factor: el avance de dolencias difíciles de objetivar, como los trastornos musculoesqueléticos y los problemas de salud mental. Saber dónde se concentra el problema, sostiene, permite dirigir mejor las reformas y los recursos.
El perfil también ha cambiado. Entre los menores de 35 años, las bajas han crecido un 152%: de 16,3 a 41 al mes por cada mil trabajadores. Entre los mayores de 55 han caído un 27%. Pero cuando un trabajador veterano se da de baja, la ausencia dura de media 82,2 días, frente a los 20,9 de los más jóvenes. Donde el trabajo no puede hacerse desde casa, el golpe es mayor. La logística registra una tasa de absentismo del 7,56%; la industria alimentaria, del 7,15%; el transporte por carretera, del 6,48%, y el comercio minorista, del 6,15%. Todos superan la media nacional.
Para las empresas consultadas para la elaboración del observatorio, una de las claves está fuera de sus puertas: las listas de espera. Cada semana de demora para una cita en Atención Primaria, una prueba diagnóstica o una operación es una semana más de baja. Tres de cada cuatro compañías creen además que la normativa actual sirve de poco para frenar el absentismo injustificado.
Aecoc propone crear un foro estable entre administraciones, mutuas, sindicatos y empresas, y plantea cinco frentes: reforzar la sanidad pública para acortar esperas, conectar mejor los sistemas de información, dar más peso a las mutuas en la gestión de las bajas comunes, actualizar la regulación y reforzar el diálogo social. Las empresas, por su parte, admiten que tienen deberes pendientes en condiciones laborales, conciliación y liderazgo. Las que mejor lo hacen apuestan por servicios médicos propios, seguimiento de las bajas, apoyo psicológico y puestos ergonómicos.
Nadie, insiste la patronal, discute el derecho a ponerse enfermo. "Quien necesita una baja debe tenerla, y debe tenerla con todas las garantías", subraya su presidente, Ignacio González. El objetivo es otro: recortar la parte de esos 92.000 millones que se podría evitar.
